El restaurante San Miguel tiene ya nuevos propietarios
OURENSE
Los dueños son inversores con negocios en México que prevén recuperar el uso hostelero del local
El restaurante San Miguel, ubicado en la calle del mismo nombre, ya tiene comprador. Después de meses con el cartel de se vende y años con las puertas cerradas, a finales del 2014 se cerró la operación de traspaso del emblemático restaurante de la zona antigua de la ciudad. Una sociedad mercantil, de la que forman parte inversores con negocios en México llegó a un acuerdo y escrituró ante notario la compra después de que antes de las fiestas navideñas se anticipase una cantidad simbólica como anticipo de la compra, que ya está hecha.
Fuentes conocedoras de la operación no han precisado el importe de la adquisición, según parece por existir una cláusula de confidencialidad que lo impide. La compra se efectuó a los herederos de Julio Martínez, que fundó el restaurante en octubre de 1951 y que cerró sus puertas definitivamente en el 2013 después de varios meses de problemas con la viabilidad del negocio.
Los nuevos propietarios del conjunto hostelero ya habían comprado los salones que dan a la calle Cardenal Quiroga, pero no pudieron ser utilizados para sus fines por los problemas de licencia que arrastraba el restaurante cuanto estaba abierto, atribuibles a la entrada del local, incluso a los problemas de salida de gases de la antigua cocina del restaurante.
Según la información que ha trascendido, los nuevos dueños mantienen su intención de recuperar el uso hostelero del local, aunque se desconoce por ahora cuál será su orientación gastronómica. De la misma forma tampoco hay fecha para una eventual apertura porque todavía se necesitaría la redacción de un proyecto y la solicitud de licencia urbanística, en este caso al amparo del Peri del casco histórico. Una vez cerrada la operación la empresa propietaria suma los salones con salida a la ca- lle Cardenal Quiroga, así como el restaurante propiamente dicho y la cafetería, ambos con acceso por la calle San Miguel.
Esta intervención en la concurrida calle de la zona antigua vendría a completar la proyectada por el dueño de la chocolatería Cándido —y familiar de los antiguos dueños del San Miguel—, que prevé rehabilitar el hostal anexo a la cafetería, como informó en días pasados La Región.
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