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As Curuxeiras, un barrio del núcleo rural de la ciudad, espera con ansia nuevos caminos y una pista deportiva decente tras años de destrozos. Es una de las quejas de esta zona que, hace justo unas semanas, celebró su tradicional Día del Socio, con el que la asociación vecinal As Laxas homenajea a los vecinos ilustres. El movimiento vecinal en este barrio rural sigue latente. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, en As Curuxeiras residen 109 personas, cinco más que el año pasado. Y con As Curuxeiras continúa la serie de reportajes Va de Barrios.
El presidente de la asociación vecinal As Laxas, José Manuel García Casares, inicia la ruta en el llamado Camiño do Padrón. “Está desfeito durante 300 metros, asfaltárono por última vez hai oito anos. Os parches non serven de nada”, se queja. Apunta a otros caminos en la misma situación, llenos de baches que destrozan los coches: el de San Sillao o el de la Pineireira, entre otros. “Nestes camiños hai que facer unha actuación urxente, que lle boten asfalto”, insiste Casares.
Una de las demandas de As Curuxeiras tiene que ver con el polideportivo. “Pedín ao Concello que puxeran cámaras, para reclamar a quen fixo isto”, dice Casares en referencia a la cancha y a los vestuarios llenos de destrozos. “Roubaron os materiais e ata roubaron os grifos. Non hai xa nin vestiarios nin hai nada, cando era unha pista deportiva marabillosa”, dice el presidente de la asociación vecinal As Laxas. Apuesta por cámaras de vigilancia porque así “é unha forma de disuadir aos vándalos”. Señala que los destrozos del polideportivo están desde hace cuatro años. En los vestuarios aún se leen grafitis de “Viva Franco” y los baños están destrozados.
Los vecinos recuerdan que cualquier tiempo pasado fue mejor en el polideportivo. “Fixemos un traballo comunitario os veciños no 1994, coa aportación de material do Concello. Aquí houbo torneos, maratóns… Prestábase o espazo gratis aos rapaces da contorna ata que hai anos os vándalos destrozaron os lavabos”, indica Casares. Le recuerda al alcalde que en una reunión “prometeume que arranxarían o espazo deportivo, era unha zona recreativa preciosa. Vese todo Ourense dende aquí e facíanse pachangas boas”.
Otra espina clavada para los de As Curuxeiras es el Camiño do Rouso, que los une con Zaín. “Era o Camiño real, antes de existir a estrada provincial nos 50. Había que ir a Ourense ou vir da cidade por el”, recuerda Casares. El camino necesita un lavado de cara.
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