El Vitels resiste: reabre el último videoclub de Ourense

Reportaje

Mari Fernández, la última nostálgica de Ourense, le echa valor a la enésima crisis: el longevo videoclub de O Couto vuelve a abrir a diario. "Toca vivir en familia, recuperar el hábito de las películas".

Mari Fernández, gerente del Vitels, en el número 34 de las galerías de O Couto (MIGUEL ÁNGEL).
Mari Fernández, gerente del Vitels, en el número 34 de las galerías de O Couto (MIGUEL ÁNGEL).

El último videoclub de la ciudad se resiste al cierre. Mari Fernández enciende los neones del Vitels, en el número 34 de las galerías de O Couto, negocio que abrió el 7 de septiembre de 1987 y en el que cualquier tiempo pasado fue mejor. En el Vitels han crecido varias generaciones del barrio y han nacido amores alquilando VHS por 100 pesetas. Los avances tecnológicos empolvaron las cintas y la del covid es la enésima crisis para la última nostálgica de Ourense, que le echa valor otra vez: si antes se podían alquiler películas los fines de semana, ahora el videoclub levanta la persiana todas las tardes, hasta que el cuerpo aguante. "La ilusión es lo último que se pierde, no sé hacer otra cosa más que vender películas y aconsejar a la gente que viene. Mi vida está aquí metida".

Fieles de siempre, unos pocos

Casi 15.000 títulos para escoger en un negocio sufrido que aún conserva un puñado de los más de 20.000 fieles que llegaban al videoclub en los noventa, época gloriosa en la que había más de una treintena de estos negocios en la ciudad. Mari Fernández busca la supervivencia del único que queda. La "última mohicana" atiende ahora a un centenar de asiduos. "Están los de siempre, pero lógicamente ya no vienen todos los días".

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Uno de los pasillos del Vitels, ayer (Foro: Miguel Ángel)

Desconocido para los niños

"¿Que qué me dice la gente por reabrir en estos tiempos? Que tengo mucho valor. Es cierto que hay gente que lleva desde los comienzos, desde que abrimos la puerta. Pero la gente se va yendo, la juventud cambia los hábitos… Hace un año, un padre con sus dos hijos entró por la puerta y para los pequeños fue como ver a Papá Noel por primera vez", cuenta Mari Fernández. Confiesa que una de sus ilusiones es que los niños de ahora sepan qué es un videoclub, "porque hay muchos que no lo sabrán. Y esto es como todo, si no vas a los negocios, los dejas morir".

"La ilusión es lo último que se pierde. No sé hacer otra cosa más que vender películas. Mi vida está aquí metida"

“Ahora toca"

Mari Fernández anima a los ourensanos a visitar el videoclub: "Penas hay muchas, estamos en una pandemia. Pero esos recuerdos de alquilar películas no deberían olvidarse y ahora nos toca vivir en familia. Qué mejor manera que recuperar una peli entre todos y volver al sofá o a la alfombra con las palomitas. Que la gente se una, hable…Y se deje del móvil y de encerrarse en la habitación".

Por conservar, el Vitels conserva hasta los precios de hace 30 años. Una película, 100 de las antiguas pesetas: 1,20 euros por toda la semana. Las novedades, "aunque ahora no hay muchas", dos euros todo el fin de semana.

El deseo del regreso

Requisito para asociarse: ninguno. Muchas ganas y el DNI en vigor. "La guerra de las galaxias", "El Rey León" o "Pretty Woman", clásicos que "no morirán jamás", dice Mari Fernández.

El mismo destino pretende para el videoclub de su vida: "Recuerdo las colas que había aquí para entrar al videoclub hace tantos años. Sé que no voy a conseguir que eso regrese, pero ojalá que la gente volviera a coger la actitud de volver al videoclub y que muchos niños vean qué es esto. Que no se pierda". Ahí queda el deseo de una nostálgica en tiempos difíciles para el emprendimiento.

Como un espejismo en unas galerías de O Couto también sufridas por la crisis, los neones del Vitels devuelven un poco de luz en un barrio que antaño se aficionó a las películas de alquiler. "Nada como lo original", anota la gerente del Vitels, Mari Fernández.

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