Un ajuste de cuentas con lo real

LEER ES UN PLACER

El maestro y Margarita
El maestro y Margarita

Tengo una relación espléndida y divertida con mi nuevo casero. Hablamos mucho sobre libros, arte y meditación. Hace menos de un mes le recordé algo que ya le había dicho durante nuestras primeras charlas: entre las muchas funciones de la literatura, está el ejercicio de la propia literatura como ajuste de cuentas con lo real.

Un escritor o una escritora lo suficientemente descontentos con el mundo, (requisito indispensable para escribir) casi siempre se vengan de las miserias circundantes a través del espejo distorsionado de su propia escritura. Es lo que he advertido en el ejercicio de Mijaíl Bulgákov, en su siniestra y maravillosa “El maestro y Margarita”(Alianza Editorial, 2023).

Como la vida es demasiado corta y la vastedad de todo lo que nos resta por leer es ferozmente eterna, confieso que tenía esta obra maestra desde hace mucho en la lista de pendientes. Me preguntaréis de qué va y os lo digo: el mismísimo diablo, bajo el disfraz del supuesto mago Voland llega a Moscú con una cohorte de demonios.

Llega creando unos destrozos que implican muertes absurdas, ilusionismos inculpantes, y sobre todo, mucha confusión. Es puro realismo mágico, pero no del barato, sino de aquel que termina mejorando la realidad.

Lo grotesco aparece aquí elevado a la cualidad de maravilla. Y para ello no necesitó Bulgákov un abstraccionismo evasivo, si no tan solo mirar atentamente alrededor suyo: las hordas de artistas mediocres dándose de codazos bajo las piñatas del poder, el hacinamiento de un Moscú donde uno de los mayores problemas era el acceso a la vivienda (¿os suena de algo?), pero sobre todo el ambiente enrarecido donde una broma o una ironía mal calibrada bien podían llevar a la cárcel o al Gulag.

Hay mucho aquí del propio drama vital del autor, un artista con cuyo destino jugó caprichosamente el propio Stalin como si se tratase de una rata de laboratorio. La novela se lee como una especie de carnaval, donde cada una de las maniobras del propio diablo aparecen justificadas por la sordidez del contexto.

Memorable resulta el capítulo donde el mago Voland acude al teatro popular Varietés para dar una función de magia negra. Los trucos que el público considera simplemente trucos, son la realidad de un poder absoluto que puede lo mismo, hacer llover rublos o cortar la cabeza del director de escena. Es la Rusia de los años veinte y trienta, retratada en su dimensión más profunda.

Mención aparte merece una especie de novela paralela que narra una historia alternativa de la condena y muerte de Cristo a manos del gobernador Poncio Pilatos. La escribe uno de los protagónicos, y funciona como un trasunto simbólico de la muerte civil de intelectuales. Os aseguro que mucho os divertirá este delicioso ajuste de cuentas con lo real. La literatura, nos guste o no, es a veces una forma oblicua de la verdadera justicia.

Por sus obras los conoceréis

Como tantos otros escritores de la Unión Soviética, Mijaíl Bulgákov (1891-1940) fue acosado y perseguido por sus críticas. Por ello no vio publicada en vida su obra cumbre, “El maestro y Margarita”, que solo pudo ver la luz en 1966, en un falso intento de rehabilitar su figura.

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