Evelio Traba
LEER ES UN PLACER
Retrato del criminal víctima
LEER ES UN PLACER
Dos de cada diez novedades me seducen realmente. El mercado literario a menudo funciona como una gran máquina de empaquetar bodrios, y es por ello que con frecuencia, doy un paseo por las librerías de segunda mano. A menudo deparan sorpresas mucho más vibrantes que aquellas que se pregonan como “lo último” en ciertos escaparates.
Me interesa ese libro sobre el que ya no pesa una campaña de marketing ni sale su autor en un programa de TV intentando, con argucias descaradas o medianamente sutiles, conquistar a su audiencia. Su triunfo está en el reposo; en la mano del lector que lo extrae de entre un cementerio editorial y le dice al librero: “Llevo este”. Es lo que me ha sucedido con el volumen de relatos “Crímenes” (Salamandra, 2011) del narrador Ferdinand von Schirach.
Con un estilo despojado de la jardinería espinosa de los adjetivos, nos adentra en once historias donde en su mayoría sujetos comunes y corrientes se ven atenazados por el brazo de la ley a razón de circunstancias, que además de escapar a su control, revelaron aspectos profundos de sus orígenes, traumas y cosmovisiones. Los giros más absurdos y bien justificados tienen su desarrollo en este libro. Su autor juega con la expectativa de sus lectores, y lo hace de un modo original e imprevisto, apoyándose en las entretelas de una experiencia que se nutre de su participación como abogado defensor en más de setecientos procesos judiciales en Berlín.
Tal vez toda la belleza y la inteligencia del abordaje temático de estos relatos, las haya resumido su autor en el epígrafe de Werner Heisenberg escogido para abrir el compendio de sus historias: “La realidad de la que podemos hablar jamás es la realidad en sí”. De esta advertencia filosófica parte von Schirach para centrarse en la biografía recóndita de los sujetos judiciales; y explicar, sin exculparlos, la conexión que existe entre el crimen y las heridas existenciales que socialmente lo motivaron.
Una de sus posibles tesis es que todos, con el golpe de taco adecuado, podemos colisionar con la realidad
Una de sus posibles tesis es que todos, con el golpe de taco adecuado, podemos colisionar con la realidad, traspasando los límites de lo moral y jurídicamente correcto. Para von Schirach los actos más ingenuos, pueden desencadenar consecuencias de gran severidad punible, desmontando el mito de que un criminal es un enfermo social. Lo que hace el escritor es recrear en cada texto un vívido retrato del criminal que antes de ser perpetrador, es víctima.
Esta visión aparece implícita en textos como “Fähner”, “El cuenco de té de Tanata”, “Suerte” y “El etíope”, donde cada protagonista interactúa con la realidad según lo enrevesado y profundo de sus traumas. A partir de ahora tendré que visitar con mayor frecuencia el universo de Ferdinand von Schirach, un narrador que apuesta por retratarnos en todo el esplendor de nuestra fragilidad, sin adornos excesivos, recordándonos que casi siempre la ficción es humildísima vasalla de la realidad.
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