Pepe da Vella-Santiaguiño, escritor: "Escribo por el placer de publicar, no me importa el rédito económico"

PUBLICA NUEVA OBRA

El investigador y escritor de Negreira José Rodríguez Gómez, conocido como "Pepe da Vella-Santiaguiño", saca a la luz los episodios más embarazosos de figuras históricas y de la cultura popular en su nueva obra, "Tontos"

El escritor José Rodríguez, más conocido como “Pepe da Vella-Santiaguiño”.
El escritor José Rodríguez, más conocido como “Pepe da Vella-Santiaguiño”.

José Rodríguez Gómez, más conocido por su apodo literario, "Pepe da Vella-Santiaguiño", vuelve al mundo literario con su nueva obra, "Tontos", en la que examina a grandes figuras y pensadores de la historia de la humanidad junto con personajes de la cultura pop y el mundo del deporte, aireando los momentos más embarazosos de todos ellos. "Pepe da Vella-Santiaguiño" es conocido por investigar sobre su pueblo natal, Negreira, y sus habitantes. De hecho, fue él quien identificó al soldado de esta misma localidad y que aparece en la novela "Por quién doblan las campanas", Ernest Hemingway.

Pregunta. ¿Cuál es el origen de un título tan afilado?

Respuesta. Todo empezó porque quería hacer un libro sobre los tontos de mi pueblo, Negreira, que conozco desde que era niño. Al final no quise meterme en problemas con nadie de la localidad, pero la idea quedó planteada y fue creciendo mientras estaba buscando tonterías de todo tipo, tonterías históricas, frases tontas, frases de futbolistas, etc. Finalmente, el libro cogió forma en este estado en el que analizo las tonterías de todo el mundo.

P. ¿Qué es para usted una tontería?

R. Es una acción que realizas casi como si fuese una necesidad, la necesidad de meter la pata, como sea y donde sea. Lo que no es importante son las consecuencias, porque una tontería puede tener muy pocas o muy grandes repercusiones, eso no importa. Yo también he metido la pata, todos lo hemos hecho, pero como no hay nadie que me lo recuerde es como si se perdiera.

P. Sus primeros libros fueron publicados en Argentina. ¿Cómo fue la experiencia?

R. Publiqué en Argentina porque estaba allí y varias editoriales me ofertaron publicar con ellos y me parecieron muy baratas las ediciones. El peso estaba bastante devaluado con respecto al euro, por lo que probé suerte. La primera tirada fue de 300 libros, me costó 1.500 euros aproximadamente y ellos se encargaron de hacer todo. Además, todo lo hicieron por mí fue envidiable. Mandaron uno o dos ejemplares como mínimo a todas las provincias del país. Pero luego me pidieron más dinero para la campaña, que costaba bastante más, así que rechacé hacer campaña. Al final perdí dinero, pero seguí escribiendo y publicando en Sudamericana. Tuve experiencias comerciales con brasileños, panameños, paraguayos y con argentinos. Y siempre perdí dinero, siempre.

P. ¿Y cómo es publicar en Galicia?

R. En Galicia hago lo mismo, no me interesa el dinero, este último libro acabo de hacer 200 ejemplares y al principio los vendo para cubrir costes; una vez están cubiertos, los empiezo a regalar.

P. ¿Entonces si el dinero no es importante por qué sigue escribiendo?

R. Por vocación. Escribo por el gusto de escribir y publico por la satisfacción de publicar, no me importa el rédito económico.

P. Su apodo literario es Pepe da Vella-Santiaguiño. ¿Podría hablarme del origen del mismo?

R. Viene de los apodos que tenían las familias. La parte de Pepe viene evidentemente de José. Da Vella viene por una anécdota que cuentan de mi familia por parte materna y es que mi bisabuela tuvo una hija con 55 años, y en el pueblo todos la llamaban como la hija de la vieja, de la vieja se quedó “Da Vella” y se lo acabaron llamando como apodo cariñoso a toda esa rama de mi familia, a mi abuela, a mi madre y a mí.

P. ¿Y la parte de Santiaguiño?

R. La parte de Santiaguiño es también por una anecdota familiar pero esta vez por parte de la rama paterna. Resulta que mi abuelo en su casa era conocido por hacer muchos injertos de árboles, y un día consiguió un árbol que, según dicen, daba manzanas de tres clases diferentes. Eso, por su puesto, fue una revolución en Negreira y se hizo famoso. Le empezaron a conocer como Santiaguiño y pasó lo mismo que con el apodo de mi abuela, fue pasando de padres a hijos hasta llegar a mí, entonces lo que hice fue juntar ambos apodos.

Contenido patrocinado

stats