Decidieron los penaltis el ganador del Sporting Carballiño - Polígono (3(4)-3(5))

COPA DIPUTACION

El Polígono pasó de ronda en un partido trepidante en el que se puso 0-3 y en la tanda de penaltis falló los dos primeros

Choupas, del Polígono, e Israel, del Sporting Carballiño, luchan por lograr un balón.
Choupas, del Polígono, e Israel, del Sporting Carballiño, luchan por lograr un balón. | Martiño Pinal

Trepidante, intensa e incierta hasta el final ha sido la eliminatoria protagonizada en A Uceira y que llevó el Polígono a los octavos de la Copa Diputación tras vencer en la tanda de penaltis al Sporting Carballiño.

La paridad en el juego predominaba, pero los industriales se encontraron muy pronto con el 0-1. Peque recibió un balón en la banda izquierda, librándose por velocidad de su marcador y tras pisar el área recortó a Gorka y de tiro escorado puso por delante los suyos.

El Sporting buscó rehacerse, pero se encontró con el 0-2, que lo materializó Adrián Iglesias con un disparo desde unos 25 metros que hizo inútil la reacción del portero. Dos minutos más tarde llegaría el 0-3, cuando Pato resolvió sin oposición dentro el área. A esa altura del encuentro todo parecía encaminase a una victoria cómoda.

Pero el cuadro local se encontró con un regalo que lo puso vez en órbita. Maside colgó un balón al área e Iago Ares, en su intención de despejar el balón, se arrojó en palomita para alejar el peligro y terminó definiendo como un gran delantero para poner el 1-3. Este tanto fue una inyección de optimismo que terminó traduciéndose en el 2-3. Israel se marchó por velocidad y resolver con un remate ajustado al palo izquierdo.

Esta situación trajo aparejada una segunda parte en la que los carballiñeses buscaron por todos lados la manera de llegar al empate, pero el Polígono reforzó su retaguardia, apostando a la contra con Peque y Pato.

Los anfitriones lo intentaron en los saques de esquina, donde uno de ellos se estrelló en el larguero. Lo tuvo en sus botas Israel, pero su potente tiro encontró la gran respuesta de Pablo Nóvoa. El tiempo se diluía, pero a falta de cuatro minutos, en un forcejeo en el área, Siño terminó cometiéndole penalti a Ibai, que lo transformó Óscar en el 3-3.

Se terminó llegando a la tanda de penalti, donde la emoción no decreció, donde a medida que se iban lanzando el estado de ánimo iba cambiando de un equipo a otro.

La inercia positiva parecía estar del lado de los sportinguistas, tomando en cuenta que el Polígono había malogrado sus dos primeros lanzamientos. Sin embargo, a partir de entonces el portero Pablo Nóvoa le dio vida a los suyos y más aún después de pararle el quinto penalti a Rivera. El acierto de los industriales fue notorio, ya que sus posteriores cinco lanzadores no fallaron, mientras que a su rival le era parado otro y en el séptimo lanzamiento Javi lo tiró desviado. Ahora resta saber quien será su nuevo entrenador.

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