Itxu Díaz
EL ÁLAMO
La guerra inventada
VÍA DE SERVICIO
Resulta sorprendente que cuando el líder de un país extranjero, aunque sea socio militar y comercial, amenaza al tuyo, el líder del principal líder de la oposición se ponga de su lado en lugar de defender la soberanía nacional, acuse al presidente de su gobierno de actuar por intereses particulares cuando defiende la legalidad internacional y le critique porque le asiste el derecho a aplicar los convenios bilaterales en todos sus extremos, al tiempo que propala la idea de que España se encuentra sola y aislada en la comunidad internacional.
Salvo la reclamación legítima y necesaria de que Pedro Sánchez comparezca en el Congreso para explicar la posición española con respecto a la guerra desatada por Israel y Estados Unidos contra Irán, las reacciones que se van sucediendo demuestra que quienes se encuentran solos son aquellos que de forma acrítica han avalado la vulneración del derecho internacional. Al presidente francés, Emmanuel Macron, de la misma familia ideológica que Alberto Núñez Feijóo, también le parece que la acción militar lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán fue llevada a cabo “al margen del derecho internacional” y que París “no puede aprobarla”, y en una conversación con Pedro Sánchez le mostró la solidaridad de Francia, al igual que ha hecho la Comisión Europea la garante de los derechos comerciales de España.
Pedro Sánchez ha dirigido un mensaje hacia la ciudadanía nacional para prever las consecuencias de una guerra cuya duración es una incógnita, pero cuyos efectos económicos van a dejarse sentir de inmediato
Es decir, que la admonición “falla usted” dirigida a Sánchez por haber recibido las “gracias” de Irán y la reconvención de Trump, y sus declaraciones subsiguientes acerca de que “España está más aislada internacionalmente que nunca” han quedado desmentidas respecto a la UE, y en cualquier caso, España queda al mismo nivel que Gran Bretaña, abroncada por Trump por el mismo motivo, negar el uso de una de sus bases militares aunque en este caso no ha habido amenazas comerciales.
Más allá del “no a la guerra” cuando se trata de otra contienda desatada al margen del derecho internacional, y la apelación a no repetir errores de un pasado no tan lejano, Pedro Sánchez ha dirigido un mensaje hacia la ciudadanía nacional para prever las consecuencias de una guerra cuya duración es una incógnita, pero cuyos efectos económicos van a dejarse sentir de inmediato. De ahí la necesidad de estudiar “escenarios posibles” y la puesta en marcha de medidas de ayuda “a los hogares, a los trabajadores, a las empresas, a los autónomos y que puedan mitigar con ello los impactos económicos de este conflicto, si es que fuera necesario”. Y para ello ha recurrido a la experiencia demostrada en la grandes crisis anteriores -la pandemia, la guerra de Ucrania, la subida de los aranceles-, a la fortaleza de la economía nacional y a la política fiscal que permitiría hacer frente a esta nueva crisis, mediante el acuerdo con los agentes sociales. “Porque nosotros tenemos una confianza absoluta en la fortaleza económica, institucional y también diría moral de nuestro país”, manifestó Sánchez.
Sin embargo, cuando se han sucedido las caídas en la Bolsa española y cuando el riesgo de una subida de la inflación se encuentra a la puerta de los hogares, al líder del PP no se le ha escuchado una sola palabra sobre cómo paliar los riesgos de la guerra para sus conciudadanos y si estaría dispuesto a apoyar unas medidas que deben aliviar sus condiciones de vida. Cuando las adopte el Gobierno dirá que son otra cortina de humo.
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