De hacer el pino por la calle al Mundial de China: Lucas Domuro debuta en el absoluto de trampolín

SALTO A LA ÉLITE

Lucas Domuro debuta en un Mundial absoluto de gimnasia tras regresar de un parón de cuatro años y cambiar el trampolín por el doble minitramp, modalidad en la que se ha ganado una plaza para competir en Nanjing

Lucas Domuro, durante una competición en Valladolid.
Lucas Domuro, durante una competición en Valladolid.

El trampolín es una modalidad que le ha dado muchas alegrías al Ximnasia Pavillón y al Escola Pavillón en los últimos tiempos. Sus deportistas son fijos en los podios de los Campeonatos Gallegos y también en los Nacionales. Ahora, la empresa es mayor. Mañana se pone a dar brincos en Nanjing (China) todo un Campeonato del Mundo absoluto, en el que debutará Lucas Domuro Arias (Ourense, 21 de agosto de 2000) siete años después de la última de sus cuatro participaciones en el Mundial por edades, en Tokio 2019.

Lo hace quizá en el momento más inesperado, después de un parón de cuatro años por estudios y en una modalidad diferente a la que siempre había desarrollado. Y es que si ya parece muy difícil regresar a la élite internacional después de frenar en seco, más lo es hacerlo en un aparato que no era el suyo. Así, después de triunfar en el trampolín, se ganó la plaza para el Campeonato del Mundo en la de doble minitramp.

“Estoy muy sorprendido con el nivel que he alcanzado en tan poco tiempo. No solo por ser un aparato diferente, sobre todo porque tengo un trabajo a tiempo completo. Trabajo como fisioterapeuta ocho horas en una clínica y al salir me voy a entrenar. Llevo menos de dos años practicando doble minitramp, porque en Ourense no hay aparatos en buen estado para desarrollar con garantías esa disciplina. Me busqué la vida, probé y aquí estoy, en un Mundial absoluto. Tengo muchas ganas de que llegue la competición”, asegura el pabellonista Lucas Domuro.

Trampolín y doble mini, la misma esencia, pero tan distintos. Lucas explica sus matices: “El trampolín requiere mucha calma y técnica. El doble mini es mucho de explosividad y también de técnica, aunque es todo mucho más rápido, por lo que necesitas estar muy fuerte físicamente”.

Los orígenes

El pabellonista echa la vista atrás y recuerda sus inicios en la gimnasia de trampolín: “De niño era un auténtico peligro, porque iba por la calle dando volteretas y haciendo el pino. Mis padres fueron al Pabellón para buscar un deporte que poder ofrecerle a un niño tan inquieto y les hablaron del trampolín. No tenían ni idea de lo que era, pero me lo comentaron, empecé y la verdad es que se me dio bien”. Lucas tenía 7 años y surgió un amor incondicional, ya que la gimnasia fue su primer y su único deporte.

Sin esfuerzo no hay recompensa. Lucas Domuro y sus compañeros en el Pavillón, club con el que sigue compitiendo a pesar de trabajar y entrenar en Pontevedra, lo saben. “A las ocho de la mañana entro a trabajar y hago jornada continua hasta las 15:50. Diez minutos después estoy en el Centro de Tecnificación para la sesión, de dos horas a dos y media. Después toca hacer algo de tiempo para estar con los amigos, gente de la gimnasia, por supuesto, pero también del piragüismo, pues ya tengo ido con la Federación como fisio a Campeonatos de Europa”, destaca el pabellonista.

Factores como la alimentación y las lesiones son aspectos clave en el deporte de alto nivel. “El doble minitramp no te exige ser grande, pero sí estar muy fuerte y no tener grasa, es decir, ganar músculo sin subir de peso. Yo soy “larpeiro”, por lo que no me quedó otra que ponerme a trabajar con un nutricionista y la verdad es que lo conseguí. En cuanto a las lesiones, toco madera, pero más allá de alguna pequeña fractura por impacto, no he tenido nada grave. La verdad es que soy bastante gato y me estoy librando, porque en este deporte ya he visto fracturas abiertas, luxaciones completas de tobillo, rotura del cruzado... Con el dolor convives, siempre y cuando no sea limitante. Soy fisio y controlo y, por otra parte, he tenido suerte”, añade.

Un gimnasta “ambicioso”

Volviendo al Mundial de Nanjing, en el que debuta mañana con las preliminares individuales, Lucas Domuro es muy ambicioso. “Para ser la primera vez en un Campeonato del Mundo absoluto, las expectativas son bastante altas. En la categoría individual puede pasar cualquier cosa y ojalá alcance la final. Estar entre los tres mejores de los españoles me permitiría participar después en la competición por equipos, en la que la selección española tiene muchas opciones de luchar por el podio. No estoy nada nervioso, porque voy muy preparado. Tocará luchar con Estados Unidos, Rusia, Portugal y Gran Bretaña, selecciones que en este aparato tienen muchísima tradición y un gran nivel”, destaca.

Lucas ya lleva una semana en Nanjing, esperando el gran momento: “Hay que pasar el “jet lag” y coger sensaciones con los aparatos, algo que es muy importante, porque cada uno tiene su dureza”. Y después, a disfrutar, pero “sin renunciar a nada. Antes solo pensaba en los resultados, pero ahora, sin dejarlos a un lado, por supuesto, he aprendido a disfrutar. Ojalá esta visión me ayude a realizar un gran Mundial. En Tokio 2019, en el Mundial por edades, fui quinto en sincronismo. Después, lo dejé todo para estudiar y ahora espero estar a un nivel similar. El año pasado, en mi primera temporada en doble minitramp, no conseguí estar en la lista del seguimiento para la Copa del Mundo. Este año, a pesar de que el Campeonato de España no fue tan bien como esperaba, accedí a la Copa del Mundo y en Portugal logré la plaza para el Mundial”.

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