Fedea pide penalizar la alta rotación laboral en empresas
"BONUS-MALUS"
La reforma laboral del Gobierno recortó en 100 días la duración media de los contratos fijos
La Fundación de Estudios de Economía Aplicada propuso ayer implantar un sistema “bonus-malus” para reducir la rotación laboral frente al planteamiento del Ministerio de Trabajo de endurecer el despido. Durante la presentación de un trabajo de Fedea en el marco de una jornada organizada por el think tank para evaluar el impacto a corto plazo que tuvo la reforma laboral, especialmente sobre los jóvenes, el investigador Marcel Jansen resaltó que la reforma generó una auténtica “transformación” de la contratación en España, aunque redujo la duración media de los contratos indefinidos ordinarios en alrededor de 100 días.
Las estimaciones de Fedea muestran que la reforma elevó en 6,4 puntos adicionales la probabilidad de acceder a algún tipo de contrato indefinido en las provincias con exceso de temporalidad antes de la reforma, lo que supone eliminar aproximadamente el 87% de la brecha previa respecto a las provincias menos expuestas. Cuando el análisis se ciñe a los contratos indefinidos ordinarios, excluyendo los fijos discontinuos, el efecto diferencial es de 4 puntos, equivalente a cerrar algo más de la mitad de la brecha preexistente.
Sin embargo, Jansen advirtió de que la mejora en la calidad formal del contrato no se trasladó con la misma intensidad a los resultados laborales. Así, señaló que los efectos sobre la duración del empleo y los ingresos son positivos, pero más modestos. De este modo, la reforma redujo aproximadamente un 40% la brecha previa en la duración del primer empleo, un 32% la brecha en la probabilidad de que el primer empleo durase al menos seis meses y un 14% la brecha en los ingresos acumulados durante ese primer empleo.
La explicación principal, según Jansen, es que, tras la reforma, los nuevos contratos indefinidos ordinarios pasaron a durar menos. En promedio, la duración de estos contratos se redujo en torno a 100 días, con una caída más pronunciada en las provincias que antes presentaban mayor temporalidad. Este resultado sugiere que parte de los empleos que antes se formalizaban mediante contratos temporales pasaron a canalizarse a través de contratos indefinidos, pero sin que desaparezca por completo la rotación subyacente.
En opinión de Fedea, el análisis de las causas de finalización de los contratos confirma esta interpretación, pues no se observa en el estudio un aumento relevante de los despidos entre los jóvenes con contratos indefinidos. De hecho, las bajas voluntarias siguen siendo la principal causa de la finalización de la relación laboral, tanto antes como después de la reforma laboral, y lo que cambia es el momento de la finalización: después de la reforma, las salidas de los contratos indefinidos ordinarios se producen antes.
Además, Fedea constata una reducción de las tasas de supervivencia de estos contratos, especialmente a horizontes de seis, nueve y doce meses. “La duración de los nuevos contratos indefinidos es más corta que antes de la reforma, pero hay muchas más personas y muchos más jóvenes que ocupan estos contratos”, señaló Jansen.
Margen para mejorar incentivos empresariales a la fidelización
Marcel Jansen recalcó que es necesario garantizar, en la medida de lo posible, que los contratos tengan la duración adecuada y “que no haya comportamientos estratégicos” por parte de las empresas. Según explicó, existe el riesgo de que algunas compañías mantengan dinámicas previas a la reforma al considerar que el despido sigue siendo relativamente barato en el corto plazo pese al aumento de los contratos fijos.
El investigador defendió que “hay margen para mejorar los incentivos de las empresas” mediante un sistema que les obligue a internalizar el coste del despido. A su juicio, aunque la reforma restringió de forma importante la contratación temporal, los resultados todavía no reflejan todo el potencial que podría alcanzarse actuando sobre los incentivos empresariales.
Jansen sostuvo además que la reforma laboral tuvo un “éxito incontestable” en la reducción de la temporalidad, pero no logró avances equivalentes en la estabilidad efectiva del empleo. Recordó que una de las medidas centrales fue la eliminación del contrato de obra y servicio, que era la principal modalidad temporal del mercado laboral español.
Asimismo, la reforma introdujo nuevas causas para utilizar el contrato fijo discontinuo e incorporó penalizaciones para las contrataciones de corta duración. Sin embargo, según recordó Jansen, no modificó la regulación del despido de los contratos indefinidos ordinarios, por lo que la reforma de 2021 consolidó en este ámbito el marco establecido por la reforma laboral de 2012.
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