TESTIMONIO DE UNA PASAJERA
Carmen, pasajera de uno de los trenes: "¡Esto es una locura ahora mismo!"
TESTIMONIO DE UNA PASAJERA
"Vamos en el Iryo de Córdoba a Madrid, y a unos 10 minutos de salir el tren ha empezado a temblar muchísimo, y ha descarrilado del coche 6 para atrás...", apuntaba Carmen en uno de sus primeros mensajes. Describía así perfectamente cómo se había iniciado el horror.
En ese momento, aún estando implicada en primera persona en este accidente ferroviario, ni ella misma era capaz de imaginarse el alcance del siniestro que poco a poco iría trascendiendo. "...se ha ido la luz. Nosotros estamos en el vagón 5. Por suerte parece que todo el mundo está bien", comentaba esperanzada. Unas frases que inicialmente parecían llegar a muchos seguidores en redes sociales y familiares o conocidos de los pasajeros en tránsito, unos mensajes en la red social x, entre otras, que han sido la única vía de información en los primeros instantes. Sobre todo, porque muchos viajeros se han quedado atrapados, a oscuras, muchos heridos, hasta un centenar, y sin poder acceder ni a sus teléfonos ni a los servicios de emergencia que poco a poco han ido avanzando en las tareas de rescate.
Carmen daba a entender en sus mensajes que el descarrilamiento no había sido de la cabeza del tren, más bien describía cómo había temblado mucho algún vagón del centro del convoy y que era en esa parte intermedia del tren en dónde se habrían salido los vagones de las vías. Al quedar volcadas en las vías contrarias, el otro tren, un Alvia con un centenar de personas en su interior, colisionaba poco despues contra el Iryio descarrilado inicialmente. "Del coche 6 para atrás, los han mandado a los vagones delanteros, que no tienen daño. Van a bajarnos ordenadamente. Desde la ventana se ve un apeadero, creemos que Adamuz", apuntaba de forma certera Carmen sobre la localización en la que se había producido la brutal colisión.
Pese a que sus primeros mensajes transmitían calma, sus siguientes comentarios dejaban entrever ya la gravedad de la situación provocada por el descarrilamiento del tren Iryo, en cuyo interior viajaban 317 personas, y posterior colisión con el Alvia que circulaba en sentido contrario. "El último vagón está tirado y destrozado entero", describía. "Esto es peor de lo que parecía desde nuestro coche", reconocía Carmen, puesto que había tenido la suerte de no estar en los vagones más dañados.
En paralelo, los servicios de emergencia llegaban a la zona del accidente, los medios de comunicación empezaban a informar con más datos y las autoridades empezaban a confirmar que se habían registrado fallecidos. Primero dos, pronto 7, un salto a 10 y sin pausa, se anunciaban al menos 21 muertos como consecuendia del accidente. Además, se contaban ya unos cien heridos. Carmen anunciaba en su perfil de la red social X que seguiría comunicándose y contando lo que veía, incluso ofrecía ayuda sobre el terreno a los familiares o amigos que estuvieran preocupados.
Hasta que pudo ser evacuada, junto con el resto de afectados al pueblo de Adamuz para ser atendidos, Carmen ha supuesto un hilo de conexión con la zona y con lo que allí estaba sucediendo en los primeros angustiosos minutos en los que la preocupación, la confusión y las dificultades propias de una grave emergencia de este tipo mantienen en vilo a los afectados y sus allegados.
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