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DICTADORES
Cuando el dictador Francisco Franco murió, el corresponsal de la agencia de noticias EFE en La Habana era Francisco (Paco) Rubiales, allí encontró una de las noticas más importantes de su vida: Cuba había declarado luto por la muerte del caudillo español. La sorpresa e importancia de esta noticia partía de que Cuba era (y es) un país comunista y Franco llegó al poder eliminado a toda la idología de izquierdas.
Lo contradictorio que puede parecer que en un país comunista se decrete luto oficial por la muerte de un dictador se destacó por Rubiales en varios medios de comunicacion de la prensa caribeña y también española, así como en su blog personal llamado Voto en blanco. Esta curiosidad histórica también se reflejó en la biografía de Fidel que, a cuatro manos escribió Ignacio Ramonet con el propio dictador de la isla cubana.
Partiendo de estas vivencias y referencias periodísticas, este es el relato de los tres días de luto que Cuba decretó por la muerte del dictador Francisco Franco.
Amanecer del 21 de noviembre de 1975, La Habana, Cuba. Es una mañana templada, hay un poco de niebla; el sol lentamente se asoma por el horizonte. Francisco (Paco) Rubiales, corresponsal de EFE, es telefoneado por el embajador español Enrique Suárez de Puga. A la mesa del diplomático llega un decreto oficial firmado por Osvaldo Dorticós, el presidente títere de Cuba.
El país caribeño acaba de declarar “luto oficial” por la muerte de Francisco Franco. Está impreso en papel puro y duro. Es una comunicación oficial. Para Rubiales resulta demasiado increíble la isla comunista rindiendo pleitesía al dictador gallego.
Rubiales dice al embajador que debe ser una broma, que no puede ser, pero Suárez de Puga lo invita a la embajada para que vea el documento con sus propios ojos. El tránsito desde El Vedado hasta La Habana Vieja es ligero; no más de cinco minutos demora el periodista en llegar al edificio consular.
Con el documento en sus manos no le queda duda: es real. La Revolución Cubana rinde honores al caudillo español. Paco Rubiales regresa inmediatamente a su casa para enviar la noticia a EFE. La última hora enseguida se replica por todos los canales. Hizo falta solo media hora hasta que un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores le telefoneara para confrontarlo, su expulsión del país era cada vez más una realidad.
Coaccionado por la situación, el reportero se pone en comunicación con un periodista cercano a Raúl Castro que le confirma que no habría expulsión. La noticia es real, pero se trata de una comunicación privada al embajador, no se había previsto que se publicara.
El luto era un secreto. Nadie de la comunidad internacional debía saber que Cuba simpatizaba de esa manera con el Caudillo. Era un discreto gesto de retribución; España era el primer socio comercial europeo y el tercero a nivel global, solo detrás de la URSS y Japón.
Años después, Fidel dijo que la actitud del caudillo fue “meritoria”, y “que merece nuestro respeto e incluso (...) nuestro agradecimiento”. “No quiso ceder a la presión norteamericana. Actuó con testarudez gallega. No rompió relaciones con Cuba. Su actitud fue firmísima", era su testimonio en el libro Biografía a dos voces.
La publicación de la noticia obligó al régimen castrista a efectuar el luto como un protocolo de Estado; el canciller Raúl Roa ese propio viernes 21 fue a la Cancillería española a firmar el libro de condolencias y posteriormente entrevistarse con Suárez de Puga.
En la noticia sacada por Rubiales, y difundida por EFE este mismo reseñó que el luto se hizo más visible en las “116 asociaciones culturales hispanas existentes en la isla. Gallegos, asturianos, leoneses, andaluces y naturales de otras regiones españolas” desfilaron por la Embajada.
Años después, Fidel en un libro autobigráfico escrito a cuatro manos entre él e Ignacio Ramonet dijo que la actitud del caudillo fue “meritoria”, y “que merece nuestro respeto e incluso (...) nuestro agradecimiento”. “No quiso ceder a la presión norteamericana. Actuó con testarudez gallega. No rompió relaciones con Cuba. Su actitud fue firmísima", era su testimonio en el libro Biografía a dos voces.
El reportero español, entrevistado en 2019 en el audiovisual "Franco y Fidel Castro: la verdadera historia de una relación inconfesable" emitido en La Sexta, expresó: “Fidel y Franco eran dos dictadores igualitos”.
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