Celsa Porto, ejemplo de compromiso social y valores familiares

OBITUARIO

La primera concejala de Ourense y una voz firme en la defensa del patrimonio y la justicia social.

Celsa Porto, maestra, pionera en la política local y referente del compromiso social en Ourense.
Celsa Porto, maestra, pionera en la política local y referente del compromiso social en Ourense. | La Región

Era una buena persona”. Con esta única frase los hijos de Celsa Porto les gustaría que fuese recordada su madre. Y no porque ellos lo digan, sino porque en su trayectoria dejó constancia de su compromiso social a lo largo de toda su vida.

Celsa Porto nació en el centro de Ourense, en el Parque de San Lázaro, cuando en este lugar había solo unas pocas casas y la iglesia de San Francisco. En ese entorno creció rodeada por una familia numerosa de diecisiete hermanos. Estudio Bachillerato en el Otero Pedrayo y después en la Normal de Ourense hasta que cumplió su sueño de ser maestra. Ejerció en el medio rural durante casi toda su vida, primero en Andujar (Jaén) y luego en una aldea rural de Os Ancares lucenses, jubilándose en una escuela unitaria de Boborás.

Era una mujer de ideas conservadoras, pero no por ello dejó de enfrentarse a sus compañeros para defender lo que realmente creía justo. Fue la primera concejala de Ourense antes de la democracia, elegida por el llamado Tercio de Representación Familiar en compañía de Blanco Guerra y Emilio Suárez, coincidiendo en el mandato de tres alcaldes: Martín Esperanza, Riestra París y Vázquez Gulías.

Uno de sus grandes orgullos, como esposa y madre, fue formar parte de la Asociación de Amas de Casa, pues creía que el ámbito doméstico es el primer escenario de los cambios trascendentales. Su impronta se vuelve aún más curiosa si se tiene en cuenta que actuó desde unas convicciones cimentadas en lo tradicional y lo conservador, sin dejarse arrastrar por las modas ideológicas imperantes. Prueba de ello fue su oposición fructífera a la propuesta de sus compañeros de consistorio de demoler el lavadero de As Burgas, pues lo consideraba un importante espacio de intercambio social y preservación de la memoria colectiva.

También encabezó una férrea oposición a un proyecto municipal para transformar el cementerio de San Francisco y eliminar de él parte de su historia. Afortunadamente su tesón y sabiduría consiguió mantener este patrimonio histórico tal y como ha llegado a nuestros días.

Su enorme sensibilidad social la llevó a otras causas como la defensa del rianxo y también la de todas esas mujeres que comerciaban con sus productos. Sus hijos la recuerdan recibir a cualquier hora del día o la noche a las rianxeiras que llegaban a ella en busca de un apoyo cuando el resto de las puertas se cerraban para ellas.

Sus múltiples iniciativas para mejorar la vida de los ourensanos demostraron que lo importante no son las etiquetas políticas sino la autenticidad, y que toda actuación honesta será siempre un acto de vanguardia.

En Ourense se le recordará por su lenguaje directo, su trato franco, y su capacidad para escuchar. Entre las anécdotas de su larga trayectoria también tuvo tiempo para hacer radio. Se construyó un personaje en un popularísimo programa que ella protagonizaba como si de una aldeana se tratase. Fue un personaje que ella se hizo, lleno de gracia, en gallego, en el que se abordaba toda la problemática rural, el cual tenía enganchados, por su inventiva, gracia y el salero donde cualquier, digamos trapallada, era contada con una gracia que solo ella tenía.

Los amigos de Celsa Porto y de su familia guardan de ella recuerdos muy especiales. Como Abel Fraga quien ayer explicaba una anécdota de su juventud. “Yo tendría catorce o quince años, y me quedó grabado para siempre aquel eslogan de principio de los años 70: “No dude cuál, Celsa Porto, concejal” de los hermanos Quesada. Y es que Celsa era un ciclón cuya fuerza eran el cariño, el saber hacer, siempre volcada al servicio de los demás. El tiempo que estuvo en política peleó mucho por las clases desfavorecidas, y a pesar de grandes golpes que le dio la vida, no perdió el entusiasmo ni la capacidad de inspirar a los demás. Ourense pierde a una persona muy querida, que solo con ser quien era, consiguió entrar en la historia”.

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