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“Rezo por tu gracia y tu protección para él. Rezo por tu gracia y tu protección para nuestras tropas y todos los hombres y mujeres que sirven en nuestras fuerzas armadas. Y Padre, te rogamos que sigas dándole a nuestro presidente la fuerza que necesita para liderar nuestra nación mientras regresamos a una sola nación bajo Dios”
(Tom Mullins, pastor fundador de “Christ Fellowship”, y cofundador de “Place of Hope” en EEUU).
Mullins llevaba la voz cantante de entre una veintena de pastores evangelistas que acudieron al despacho oval de la Casa Blanca para que Dios protegiera a Donald Trump durante la guerra en Irán y salir victorioso de la contienda contra los infieles islamitas. Posaban sus manos sobre el presidente, mientras éste cabizbajo asemejaba orar silente hacia el Dios invocado.
Fue una representación escénica del lema oficial estadounidense que creara el ex presidente Eisenhower: “In God we Trust” (en Dios confiamos). Lema que se puede leer en cualquier billete de dólar USA. Y en la providencia suprema confían, ya que ésta le ha otorgado la misión del Destino Manifiesto, el de ser faro de la libertad en todo el mundo. Solamente recuerdo que en una ocasión llegaron a confiar más en las bombas de napalm que en su Dios. Ocurrió en el Vietnam ateo. En el pecado llevaron la penitencia. Si bien podrían sentirse aliviados por las palabras de Carrero Blanco, entonces presidente del Gobierno español: “Vale más morir bajo las bombas de napalm, que vivir sin Dios”. ¡Que se joroben los vietnamitas!
En aquel elenco de predicadores evangelistas en la Casa Blanca no podía faltar Paula White-Can, guía espiritual de Trump. Una multimillonaria de Florida, fundadora de New Destiny Christian Center. Afirma que a sus 18 años tuvo una visión de Dios que le llevaría a predicar el evangelismo. Dios le llamó para que guiase en la fe a Donald Trump. Así fue como el presidente tiene “línea abierta” con la divinidad. Por ello, White-Can afirma que “ir contra Trump, es ir contra Dios, y quienes lo hacen están poseídos por Satán, practicando la brujería y la magia negra”.
Siendo así que los males que sufrimos quienes protestamos contra la política belicista de Trump estamos, pues, poseídos por el demonio. Yo lo que leído y escuchado de estos parlanchines evangelistas me ha parecido que estaban bajo los efectos de la escopolamina. Dar cuenta de la ataraxia provocada por la burundanga. ¡Menuda pachanga mística la que se montaron!
Abelardo Lorenzo
(Ourense)
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