Demandan más inspecciones en las residencias de mayores

RESIDENCIAS BAJO INSPECCIÓN

En los últimos cinco años se cerraron otros tantos centros en Galicia, que cuenta con un total de 429

Vivienda comunitaria cerrada por la consellería de Política Social en Amoeiro.
Vivienda comunitaria cerrada por la consellería de Política Social en Amoeiro. | José Paz

Galicia registró en los últimos cinco años el cierre de cinco centros de mayores, de los 429 que existen, según datos aportados por la Consellería de Política Social. Desde la Sociedad de Gerontología respaldan el control existente, pero abogan por actualizar la labor inspectora, y desde la CIG, convocante de protestas en el sector en los últimos meses, piden incrementar personal y sanciones “eficaces”.

Del total de centros en Galicia, en A Coruña hay 113; Lugo, 83; Ourense, 146; y Pontevedra, 87. El total de plazas autorizadas es de 24.661, con la siguiente distribución por provincias: A Coruña: 7.900; Lugo: 4.532; Ourense: 6.184; Pontevedra: 6.045.

El vicepresidente de la Sociedad Gallega de Gerontología y Geriatría y presidente de la Asociación Gallega Residencias Privadas de la Tercera Edad (Agarte), José Manuel Pazos, asegura que “la sociedad debe estar tranquila”. “Que aparecieran dos centros que tuvieron que ser cerrados por la Administración, no puede poner en duda el buen hacer de muchos centros”, señala sobre los casos registrados recientemente en la provincia de Ourense, con problemas de higiene y alimentación en los residentes.

“Estos centros están muy controlados e inspeccionados, tanto por servicios sociales, sanidad e inspecciones de trabajo, y, en algunos casos, por las autoridades locales”, apostilla, para incidir en que, pese a ello, “todos los procedimientos deben estar en constante actualización, como la propia Inspección, porque la ley que la regula es muy genérica y su interpretación, muy subgenérica”.

Cuidados

Cuestionado sobre los cuidados de los residentes, especifica que “los cuidados básicos son los propios de higiene, alimentación, cuidados emocionales y mantenimiento físico”. “No obstante, estos se deben modificar en función de los tipos de usuarios: neurológicos, psiquiátricos, convalecientes, paliativos”, apunta. “Todo ello hace preciso que estos centros, con esta tipología de usuarios, necesiten mayor participación de Salud Pública, algo complicado actualmente por la falta de personal”, lamenta.

Pese a todo, destaca la mejora en los últimos años: “Sí ha mejorado, pero también hay que tener en cuenta que pasamos de 45 centros con mayoría de residentes válidos a más de 400 con gran necesidad de cuidados sanitarios”. “Esto hace preciso valorar más todas esas necesidades especiales que demandan estas personas, con tipología de difícil manejo y complejidad de cuidados”, apostilla.

Por su parte, Mar Peteira, del comité de Política Social de la CIG, asegura que “es evidente que no están funcionando las inspecciones”. Entre las causas, cita el reducido número de inspectores, que atienden residencias, centros de dependientes, menores, escuelas infantiles y casas nido.

Visitas

Además, añade que la programación de visitas se hace “con mucha antelación, lo que facilita filtraciones a los centros”. También denuncia la inexistencia de sanciones efectivas, tanto en residencias públicas como privadas, lo que hace que la labor inspectora sea insuficiente. Según Peteira, el cuadro de personal, unos 15 inspectores, no es suficiente para supervisar todos los centros dependientes de la Xunta.

La consellería rechaza que haya preavisos

Mientras, desde la Consellería de Política Social explican que el ejercicio de la función inspectora corre a cargo de personal funcionario y las visitas de inspección se realizan de acuerdo con las previsiones contempladas en el Plan de Inspección de Servicios Sociales, que se aprueba cada año.

“Estas visitas pueden ser de carácter ordinario, motivadas por la presentación de una denuncia o de asesoramiento, de ser el caso”.

“Además, la inspección realiza visitas previas a la autorización de la concesión del permiso de inicio de actividades de un centro”.

Por otra parte, indican que “con excepción de las visitas de inspección previas a la concesión del permiso de inicio de actividades, en las que los centros aún no están en funcionamiento, todas las demás se realizan en las horas y días que se estiman convenientes, sin mediar preaviso ni ninguna comunicación de la visita con antelación”.

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