Desarticulan con 105 detenidos la red que dominaba el tráfico de drogas con narcolanchas en el Atlántico
EL MAYOR ENTRAMADO
La Policía Nacional considera esta red, que dominaba el tráfico de drogas con narcolanchas en el Atlántico, el mayor entramado de organizaciones de traficantes de cocaína. Esta operación ha dejado 105 detenidos y se desmanteló el mayor centro de distribución y lavado de activos del Campo de Gibraltar.
Agentes de la Policía Nacional han desarticulado el que han considerado como el mayor entramado de organizaciones de traficantes de cocaína que dominaba el Atlántico y los ríos españoles mediante el uso de narcolanchas. Para ello, se realizaron 49 registros y se detuvo a 105 personas, desmantelando un entramado criminal en una operación en la que también se intervinieron 10.400 kilos de cocaína, 70 vehículos, 30 embarcaciones, seis inmuebles, tres armas de fuego, más de 800.000 euros, dos hexacópteros, múltiples cuentas bancarias, más de 150 teléfonos móviles, diverso material náutico y numerosos dispositivos electrónicos de última generación destinados al tráfico marítimo, valorados en 2.500.000 euros.
Según ha explicado la Policía Nacional, la operación ha contado con la colaboración de la National Crime Agency (NCA), la Drug Enforcement Administration (DEA) de Estados Unidos, la Dirección General de Seguridad Nacional de Marruecos (DGSN), Europol, el Centro de Análisis y Operaciones Marítimas (MAOC-N) y autoridades de Francia, Portugal, Colombia y Cabo Verde.
Tras más de un año de investigación, dirigida por el Juzgado Central de Instrucción número 3 y la Fiscalía Especial Antidroga de la Audiencia Nacional, en el pasado mes de noviembre se llevó a cabo la explotación operativa, logrando desmantelar una red criminal especializada en la introducción de grandes cantidades de cocaína en territorio español mediante embarcaciones de alta velocidad.
La organización operaba desde el río Guadalquivir y otros ríos de las provincias de Cádiz, Huelva, Almería, Canarias, así como desde las costas de Marruecos y Portugal, adentrándose en el océano Atlántico, donde contactaban con buques nodriza para el trasvase de la droga, regresando posteriormente al archipiélago canario y al sur peninsular.
Las altas velocidades, en ocasiones superiores a los 40 nudos, junto con el uso de comunicaciones encriptadas, terminales satélite, teléfonos de difícil rastreo y lenguaje codificado, les permitían operar durante la noche, dificultando las labores policiales.
La estructura de la organización se extendía por Galicia, Portugal, Huelva, Cádiz, Málaga, Almería, Gerona y Ceuta, pasando por Marruecos, hasta las islas de Lanzarote, Gran Canaria, Fuerteventura y Tenerife.
Los agentes practicaron un total de 49 entradas y registros, con la participación del Grupo Especial de Operaciones (GEO) y el Grupo Operativo Especial de Seguridad (GOES).
En concreto, se realizaron 14 registros en Lanzarote, 14 en Gran Canaria, dos en Fuerteventura, once en Algeciras, siete en La Línea de la Concepción y dos en Jerez, donde se intervinieron 70 vehículos, 30 embarcaciones, seis inmuebles, cuentas bancarias, tres armas de fuego, más de 800.000 euros, dos hexacópteros, material tecnológico de última generación —como inhibidores de alta frecuencia, amplificadores WIFI, conexiones satélite—, además de material náutico.
Asimismo, se desmanteló el mayor centro de distribución y lavado de activos del Campo de Gibraltar, encargado de suministrar terminales de comunicación seguros y material de navegación a narcotraficantes.
Más de un mes en alta mar
La Policía Nacional ha indicado que llegaban a crear plataformas acuáticas donde los pilotos permanecían más de un mes embarcados, realizando operaciones sucesivas. Estas plataformas eran abastecidas de combustible, víveres, equipos de comunicación y ropa, contando con centros propios de almacenaje de gasolina, llegando a emplear más de 100.000 litros.
Otras personas de la organización realizaban labores de vigilancia para detectar la posición de los medios marítimos y aéreos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, desplegando una amplia red de control costero.
La organización llegó a pagar 12.000.000 de euros a la familia de un tripulante fallecido durante un alijo para garantizar su silencio y evitar cualquier vinculación con las actividades delictivas.
Operación en dos fases
La operación se desarrolló en dos fases. La primera culminó en junio del año pasado, con 48 detenidos y 29 registros, interviniéndose cerca de 3.800 kilos de cocaína y 100.000 euros. La segunda fase, finalizada en noviembre, permitió la detención de 57 personas y la incautación de más de 700.000 euros, además de diverso material tecnológico y náutico.
Las investigaciones permitieron constatar que la organización fue responsable de la introducción en Europa de 57.000 kilos de cocaína en el último año y contaba con coordinadores en Marruecos, Cádiz y Canarias. Además, las autoridades portuguesas intervinieron 6.600 kilos de cocaína a bordo de un semisumergible.
Finalmente, la Policía Nacional destacó que la operación se llevó a cabo con la colaboración de Europol y otras autoridades internacionales, contando con financiación de la Unión Europea, dentro de una estrategia centrada en combatir la delincuencia organizada, proteger a los ciudadanos y reforzar la seguridad europea.
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