Los policías que salvaron a una mujer de atragantarse en Vigo: “Actuamos rápido porque no respiraba”

UN MES, DOS VIDAS

Jorge y Santi evitaron la muerte en Vigo de una mujer inconsciente que se había atragantado

Los dos agentes revisan su vehículo, donde cuentan con material como el IFAK, botíquín de intervención.
Los dos agentes revisan su vehículo, donde cuentan con material como el IFAK, botíquín de intervención. | Jorge Santomé

En menos de un mes, Santi ya ha conseguido salvar dos vidas. La primera, la de un hombre que se desplomó en Bouzas y al que le realizó una RCP (Reanimación Cardiopulmonar) y la segunda hace apenas unos días en un bar de Vigo al actuar con una mujer inconsciente por atragantamiento. Su compañero de patrulla del GAC (Grupo de Atención al Ciudadano), el subinspector Jorge, con el que realizó esta última intervención, también tiene experiencias similares. En su amplia trayectoria policial llegó a asistir en solitario dos partos.

Ambos aseguran estar preparados para este tipo de situaciones límites gracias a “la formación constante que recibimos para estas primeras intervenciones”, explica Jorge. Lo que ocurrió en aquel bar de la zona de Fátima fue “un trabajo bien hecho”, reconoce esta pareja de policías, quienes actuaron como un binomio perfecto para en menos de diez minutos lograr que la afectada reaccionara antes de sufrir una parada.

Maniobra de Heimlich

Aunque los dos habían practicado en numerosas ocasiones la maniobra de Heimlich, apenas habían tenido ocasión para realizarla en un caso real; sin embargo, no hubo dudas sobre cómo actuar.

“La llamada de la sala ya avisaba de que era algo muy grave y nosotros nos encontrábamos muy cerca, así que fuimos al lugar y en pocos minutos ya estábamos en el establecimiento”, relatan. Una vez en la calle “ya había varias personas fuera indicándonos, así que paramos el coche y entramos al local, donde había un poco de caos, porque la gente estaba asustada”.

Los agentes señalan cómo “actuamos muy rápido porque la mujer se había atragantado y ya no respiraba, estaba inconsciente aunque con constantes”. Mientras uno sujetaba a la mujer, el otro comenzaba a realizarle la maniobra: “fue complicado porque lo que le obstruía las vías estaba muy abajo y fueron cuatro intentos, el último con mucha más fuerza, hasta que notamos que había reacción”, explican.

Una vez hubo respuesta, lo siguiente fue ir al vehículo policial para coger el IFAK, el botiquín de emergencias. Santi relata que mientras su compañero le abría la mandíbula, él le introducía una cánula: “tuvimos que limpiarle la boca porque tenía vómito para despejar las vías”.

A la llegada de la ambulancia, los sanitarios comprobaron que la mujer se encontraba fuera de peligro.

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