La vivienda eleva la pobreza en Galicia hasta el 22%

INFORME

Las dificultades habitacionales condicionaron especialmente a la juventud, un colectivo también afectado por el mercado laboral y la salud mental. Dos de cada tres personas de entre 18 y 34 años, el 62,7%, vivían en 2025 en el hogar familiar.

Un joven coloca carteles en la acampada en el Obradoiro.
Un joven coloca carteles en la acampada en el Obradoiro. | Álvaro Ballesteros

La emergencia habitacional se confirmó como uno de los principales factores del aumento de la pobreza general en Galicia, según constató el Informe do Estado da Pobreza en Galicia, de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN). El informe detalla que el 47,1% de las personas que viven en alquiler se encuentran en riesgo de pobreza, frente al 15,7% de aquellas que tienen un inmueble en propiedad. La autora del estudio, Nerea Rivero, explicó esta situación: “Estamos viendo cómo la vivienda es un factor de empobrecimiento, pero principalmente para las personas que viven de alquiler”.

Un 6,5 % de la población, en pobreza severa

El informe sitúa la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social (indicador Arope) en Galicia en el 22,1%, situándose por debajo del promedio estatal del 25,7%. Pese a esta posición relativa favorable en el mapa autonómico, los datos revelan un claro deterioro de la vulnerabilidad en la comunidad. El riesgo de pobreza experimentó un aumento de 1,8 puntos porcentuales en el último año. En paralelo, la pobreza severa -que afecta a hogares con ingresos inferiores al 40% de la mediana estatal- alcanzó al 6,5 % de la población gallega, sumando 16.000 personas hasta llegar a 175.000 ciudadanos. El indicador más preocupante es la Carencia Material y Social Severa, que se situó en el 7,1 %.

El gasto medio en vivienda sobre el total de los hogares gallegos alcanzó un 31,5%, el pico más alto desde la crisis de la covid-19 y la segunda cifra más elevada de la década, solo superada por el 31,8% registrado en 2020. Las estadísticas mostraron que un 16,3% de la población no pudo mantener su casa con una temperatura adecuada en invierno y el 24,8% de los hogares manifestó tener humedades.

Retrasos en el pago

Por su parte, los retrasos en el pago de gastos relacionados con la residencia principal o las compras a plazos aumentaron al 8,5%, aunque la cifra se mantuvo por debajo de los registros de 2022 y 2023. Las dificultades habitacionales condicionaron especialmente a la juventud, un colectivo también afectado por el mercado laboral y la salud mental. Dos de cada tres personas de entre 18 y 34 años, el 62,7%, vivían en 2025 en el hogar familiar. En el grupo de edad entre los 18 y los 29 años, la tasa de pobreza se disparó en diez puntos, al pasar del 18,8% al 27,6%. La presidenta de la entidad, Ana Pardo, dio a conocer las conclusiones junto a la autora. Pardo trasladó su inquietud por las cifras globales: “Queremos ser prudentes, pero sin dejar de mostrar la preocupación que supone que un 22,1% de la población gallega, 600.000 hombres y mujeres estén riesgo de pobreza o de exclusión”. El incremento interanual, que convirtió a Galicia en la comunidad en la que más creció esta tasa, se tradujo en 91.000 personas más en esta situación, pese a que la media autonómica continuó 3,6 puntos por debajo de la estatal. Junto a la vivienda, el ligero crecimiento de la desigualdad también influyó en el empobrecimiento, concluye la EAPN.

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