LA REVISTA
La playlist... Alana
gastronomia
Tengo mi plaza para cuando llegue el momento, en el cementerio de Teis, en Vigo, con unas estupendas vistas al mar. Allí me esperan mis ancestros. De momento, prefiero visitar un local que se encuentra justo en frente. O Lar de Ángel. ¿Cómo definirlo? Una casa de comidas que lleva abierta cuarenta años. Empecé a frecuentarlo un par de años después de su inauguración. Y lo que me gustó de esta última visita, ayer, tras más de diez años sin ir por allí, es que nada ha cambiado en la cocina. Ni las cocineras, ni la calidad de la materia prima, ni esa forma tan casera de elaborarlas.
El local se encuentra en el bajo de la casa familiar. Dispone de una terraza acristalada, a la entrada, y un pequeño comedor con vistas al mar, en su interior, además del que se encuentra en la zona de bar. Es acogedor, siempre está muy concurrido y tiene una carta en la que predominan los platos del mar. Empanada de xoubas, almejas, calamares, choquitos en su tinta, luras guisadas cuando es su temporada, pescados de la ría y marisco. Ahora que es el tiempo del buey, no es raro encontrarse con ejemplares de dos y tres kilos en su mostrador, aunque duran poco, porque si bien cuando empezaron a finales de 1970 el buey abundaba, ahora es un bien muy escaso.
Yo tomé la empanada de xoubas. Masa fina, bien hecha, muy rica. De segundo, potas guisada. Las elaboran igual que las luras, pero todavía no ha llegado su tiempo. Las potas, pequeñas, estaban muy sabrosas, con esa salsita tan rica y unas patatitas troceadas que se empapan de su sabor.
En fin, una cocina y un ambiente más que casero, familiar, con generosas raciones, buena materia prima y un servicio acogedor.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último
NARRATIVA BREVE EN GALLEGO
El XI Premio de Novela Corta Antón Risco 2026 ya tiene ganador: “Azul”, de Mon G. Buhigas
ATENTADO CONTRA LA AUTORIDAD
Cuatro detenidos y tensión en el aeropuerto de Bilbao durante la llegada de activistas de la Flotilla Global Sumud