Cristina Reyes, la estilista "gallega" que trabajó con Isabel Presyler Margarita Vargas o Richard Gere

PORTADA DE LA REVISTA

Cuando jugaba de niña con las barbies ya se dio cuenta que se quería dedicar al estilismo de moda, esa disciplina que se ocupa de que la imagen que ofrece una persona con su vestimenta, sus complementos, su aspecto, sean una proyección de su propia personalidad. Cristina Reyes lleva 17 años detrás de los looks de muchos famosos, desde el mundo de la moda, de los negocios, la televisión o la música.

La estilista Cristina Reyes
La estilista Cristina Reyes

Apasionada de la moda, se dio cuenta que le gustaba más el estilismo que dedicarse al diseño. Cristina Reyes es boliviana de nacimiento, pero sus padres, que ya habían vivido en Galicia antes de que ella naciese, se afincaron en Marbella a su regreso a España. Tras estudiar diseño de moda en el Instituto Europeo de Diseño empezó sus prácticas con Ángel Schlesser, pero pronto decidió cambiar de rumbo, tras hacer un master en Comunicación y Moda. Se lanzó como estilista freelace. Hoy está considerada una de las profesionales más reconocidas en el sector y todas las firmas de moda, grandes y pequeñas le brindan su colaboración para preparar los looks de su clientela, mayoritariamente femenina, aunque también incluye alguna celebrity masculina, como Richard Gere.

Pregunta. ¿Usted ya tenía claro, cuando empezó a estudiar Diseño de Moda que lo que quería era dedicarse al estilismo?

Respuesta. Mucho antes, desde los doce años. Yo les decía a mis padres que quería trabajar en moda. En reyes pedía siempre barbies y ropas para las barbies, para hacerles looks. Y cuando terminé el bachillerato en Estados Unidos, mis padres me preguntaron si seguía pensando en dedicarme a la moda y yo dije que sí. Y me dijeron. Entonces, hazlo bien. Me matriculé en Madrid, en el Instituto Europeo de Diseño, terminé los estudios en Estados Unidos, hice prácticas con el diseñador Ángel Schlesser y ya no busqué trabajo en ningún otro sitio. Me lancé como estilista freelance y fui aprendiendo sobre la marcha. Fue un poco a la aventura. Ahora, siempre digo a quienes me preguntan que la mejor forma de aprender trabajando de asistente de alguna estilista, porque aprendes muchísimo y más rápido.

P. ¿Y cómo fue ese lanzarse a la aventura?

R. Es verdad que tuve una muy buena oportunidad y la supe aprovechar. Soy muy amiga de la familia Iglesias Preysler, porque pasábamos los veranos juntos, sobre todo con Enrique. Estaba empezando el máster de Comunicación y Moda y Tamara Falcó, me pidió que la ayudase a buscar un look para una cena que tenía con el entonces príncipe Carlos de Inglaterra, hoy Carlos III, en Dumfries (Escocia), uno de esos actos que organizaba Porcelanosa. Y me lancé, ya te digo. Busqué cuál era la marca más puntera en aquel momento en las alfombras rojas en Hollywood y a ella me dirigí. Era Marchesa, de Georgina Chapman. Les envié un powerpoint con lo que quería hacer, quién era Tamara Falcó, etcétera y me enviaron siete vestidos. Y eso que no tenían showroom en Europa.

Cristina Reyes
Cristina Reyes

P. ¿Qué tal resultó?

R. Un éxito. Primero fue considerada la más elegante de la semana. Luego la más elegante del mes e incluso del año. Esto sucedía en septiembre de 2009. Y a partir de ahí fue como si me hubiera subido a un carrusel a toda velocidad y no me he bajado todavía.

P. Después de Tamara, ¿trabajó con Isabel Preysler?

R. Sí, aquel primer trabajo me permitió luego seguir trabajando con otros miembros de su familia, como su hermana y su madre y, a partir de ahí fueron llegando otros clientes, como Margarita Vargas, Alejandra Gere y el propio Richard Gere y con algunas personas que son muy impotantes pero por razones de confidencialidad no puedo citar porque son clientes a los que no les gusta que se hable de su vida personal. En 17 años he trabajado con muchísima gente de muchos ámbitos: del mundo de la música, de la moda… No me puedo quejar.

P. ¿Es un sector muy competitivo?

R. Yo creo que el problema, más allá de que sea o no competitivo es que hay mucho intrusismo profesional. Hay personas que se meten a hacer un look solo por el hecho de que, como tienen buen gusto ya pueden meterse en ello. Pero lo cierto es que detrás hay mucho trabajo, desde estudiar a fondo la persona con la que trabajas, conocer las marcas, las tendencias, las texturas de los tejidos…

La estilista
La estilista

P. ¿Existe especialización? Profesionales que se dedican más a un tipo de actividad, no sé, por ejemplo, teatro, televisión, cine…

R. En realidad no existe una especialización como tal, pero sí te encuentras con que los profesionales tiran hacia un sector o sectores concretos porque le gustan más. Por ejemplo, cine o teatro. Lo único que no he hecho hasta ahora fue cine. Sí he hecho televisión, con Antonio Banderas, con la propia Tamara Falcó.

P. ¿Cuál es el objetivo de un look, para usted?

R. Que la persona que me contrata brille. Ya sea para una sesión fotográfica de un reportaje en una revista, la alfombra roja en una entrega de premios, una boda o el evento que sea. Es muy importante conocer los detalles del evento, como el lugar, la hora, o el mood, en caso de una sesión fotográfica y a partir de ahí empiezas a tomar decisiones del estilo que le vas a dar a esa persona con la ropa que vas a escoger. Porque al final es la persona quien defiende un estilismo. No se trata de disfrazarla, sino encontrar los elementos que mejor la representen. Reconozco que hay estilistas mucho más arriesgados, que les gusta inventar. Para eso yo soy muy clásica. Me gusta que la persona se sienta guapísima porque entiendo que es la mejor manera de defender un look.

P. ¿Y una misma persona puede ser en unos casos más atrevida y en otros más clásica?

R. Sí. Eso va a depender del evento. Por ejemplo en un acto de premios de música, se suele ir más atrevido que en unos de cine, en los que sueles ir más elegante y también va a depender de la propia persona si es más atrevida o prefiere un look más clásico. Es verdad que yo tengo mi propio sello y cuando alguien me llama para que le haga el estilismo sabe que tengo una concepción de la imagen en la que pesa más la actitud que la forma de vestir.

P. ¿Alguna vez tuvo que vestir a alguien con un vestido que no le gustaba a usted pero sí a esa persona?

R. No, nunca. Ten en cuenta que cuando me enfrento a un trabajo de este tipo, siempre manejamos diferentes prendas, complementos, etcétera, pero nunca llevo nada que previamente no me guste a mí. Sí que es cierto que el cliente a lo mejor decide una opción que no es mi favorita y entonces hablamos de por qué a él o ella le gusta más uno y a mí otro. Pero siempre partiendo de que todas las opciones me gustan.

P. ¿Cuáles son sus marcas favoritas?

R. Cuando empecé tiraba más por lo internacional. Cuando llegó el covid aposté sobre todo por la marca España, al menos durante 3 años. Ahora he vuelto a tener una perspectiva más internacional. Me encanta Giorgio Armani, Dior, Ralph Lauren, Zimmerman, Loro Piana, la última de Prada… en el panorama internacional hay un abanico muy amplio. Y de los españoles, también me gustan muchos, pero voy a citarte tres que además son amigos: Juan Avellaneda, Jorge Redondo y Filipa.

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