Diego Conde, el veterinario ourensano premiado a nivel nacional que tiene la clave para frenar los incendios en Galicia
Galicia es tierra de veterinarios. Desde Rof Codina, ha dado figuras importantes. Diego Conde ha estudiado la historia veterinaria gallega
Pontino de nacimiento, veterinario por vocación, a Diego Conde Gómez (Ourense, 1977) le entró el gusanillo de la veterinaria por un vecino, Manuel Ordás, que le contagió esa pasión desde muy pequeño. Doctor en Ciencias Veterinarias por la Universidad de Santiago, es miembro de la Academia de Ciencias Veterinarias desde el año pasado y este año la Real Academia de Medicina de Galicia lo nombró académico correspondiente. A principios de este mes de octubre recibió en Burgos el Premio Nacional Félix Pérez y Pérez por sus investigaciones sobre la historia de la profesión veterinaria.
Pregunta. ¿Qué idea tenía cuando decidió estudiar veterinaria?
Respuesta. A mí me gustaba el trabajo rural, sobre todo con ganado vacuno. Cuando acabé la carrera estuve de interno en el departamento de cirugía, en el hospital Rof Codina y allí estuve los primeros seis meses. La verdad es que no me acababa de llenar porque allí lo que más se veía era pequeños animales y a mí lo que me gustaba era la clínica rural y me fui a hacer clínica entre la zona de Arzúa y Santiago de Compostela.
P. Ahí no le faltaron vacas, desde luego.
R. ¡Y tanto! Me coincidió en un momento de muchísimo trabajo porque era la época de las vacas locas y mucha gente que estaba en el mundo rural pasó a la Administración y había un nicho de mercado muy interesante para quienes, como yo empezábamos. Estuve año y medio trabajando día y noche, con muchísimo trabajo. Aprendí muchísimo.
P. Antes hablaba usted del hospital Rof Codina. Usted hizo la tesis doctoral sobre él. ¿Por qué?
R. Primero, aunque quería trabajar, tampoco quería perder el contacto con la universidad y por eso decidí hacer la tesis doctoral. Para poder compatibilizar ambas facetas, la laboral y la de investigación, decidí hacerla sobre un ámbito no experimental, sobre la historia de la profesión. Casualmente, encontré un documento de principios de siglo XX de Rof Codina donde hablaba de cuestiones que eran de máxima actualidad cuando yo estaba empezando, como la erradicación de la tuberculosis. Me pareció un visionario, adelantado a su tiempo y que casi nadie conocía su figura en profundidad y así empecé a investigar.
P. ¿Y qué descubrió?
R. Que hizo muchísimo por Galicia. Es considerado el padre de la raza rubia gallega, protegió todas las razas autóctonas de Galicia desde el porco celta a la galiña de Mos pasando por la cachena…
P. Ese fue su punto de partida, pero siguió rescatando figuras importantes de la veterinaria gallega.
R. Sí, hay muchas figuras importantes en la historia veterinaria de Galicia. Por ejemplo, Cruz Gallástegui que fue un pionero en genética y fue gracias a él que se cultivaron en Galicia los primeros maíces híbridos de Europa. Concretamente en la huerta de la antigua Escuela de Veterinaria de Santiago, que es ahora el edificio del Pazo del Hórreo, cultivó los primeros maíces híbridos de Europa. También investigué sobre un gran veterinario ourensano que fue Xavier Prado Lameiro y sobre Juan Téllez y López, que fue un catedrático de la Escuela de Veterinaria de Santiago a principios del siglo XX.
P. Entre sus obras hay un ensayo premiado con el premio Manuel Murguía sobre vacas, creo recordar.
R. Sí. Se titulaba “Canto val unha vaca?”, aprovechando la frase de Castelao que decía que cuando sepamos cuánto vale una vaca Galicia quedará redimida. Utilicé esa idea de la vaca como tesoro de Galicia y la importancia que tenía históricamente el ganado vacuno en el desarrollo económico de Galicia.
P. El premio que recibió en Burgos incidía en sus trabajos de investigación para difundir el papel científico de los veterinarios. ¿Cree que la realidad no coincide con la imagen de la profesión que tiene la sociedad?
R. Yo creo que hay una idea generalizada que asocia el papel del veterinario a las clínicas veterinarias urbanas y a esa figura de médico de mascotas, cuando lo cierto es que históricamente el veterinario tuvo una importancia social, sobre todo en el rural equiparable a la del médico. Y no solo eso, hay aspectos relacionados con la investigación o con ese trabajo que hay en campos como la sanidad o el medio ambiente pasan inadvertidos. En el primer tercio del siglo XX el veterinario adopta una postura científica que va mucho más allá de la figura rural que tenía y pasa a ocupar espacios como la inspección veterinaria. Piensa que cualquier alimento que se come pasa primero por la inspección de un veterinario: los animales en el matadero, la leche, el pescado. Estamos presentes en centros de recuperación de fauna silvestre en contacto con cuestiones medioambientales. Esas son tareas que desempeñamos y que sin embargo pasan inadvertidas.
P. En una de sus últimas publicaciones habla que hemos pasado del minifundio al megaincendio. ¿Ha sido realmente así, un salto al abismo en nuestro medio rural?
R. La idea es explicar que en la transición agraria que se ha producido en Galicia hemos pasado de un denostado minifundio pero que lo que realmente suponía era que la tierra estuviese trabajada a un abandono tal que se ha convertido en una de las principales causas de los incendios que tenemos hoy día. Y en ese trabajo damos una serie de soluciones, a partir de un eje central que es contar con un paisaje agrario trabajado con gente que viva en el rural, con paisajes en mosaico, donde no haya grandes extensiones de monocultivos, tipo eucaliptos, pinos, sino que se entremezcle con diferentes usos agrarios de la tierra. También está el papel que la ganadería tiene en todo ese proceso. Hay ese mito de que si se quema el monte es para hacer pasto y dar de comer a los animales cuando la realidad nos demuestra lo contrario. En los incendios del año pasado en provincia de Zamora y en el Macizo Central Ourensano, donde había ganadería el monte estaba trabajado y los incendios afectaron muchísimo menos.
P. Son los bomberos voluntarios que actúan todo el año.
R. No solo eso. Además, crean economía dentro del rural. Hay quienes critican subvenciones a esa ganadería cuando esa ganadería es imprescindible para poder sostener esos ecosistemas. Es imprescindible que siga habiendo vacas, caballos, cabras, ovejas, para que el monte siga vivo.
P. ¿Cómo andamos de veterinarios en Galicia? ¿Hay pocos, muchos, hay falta de relevo generacional? ¿hay vocaciones todavía?
R. Yo creo que hay veterinarios, y es una carrera que sigue teniendo tirón pero existen carencias en ciertos sectores. En parte por esa tendencia que hay en la profesión hacia los animales de compañía y otros sectores como es el de los grandes animales o el sector productivo en ocasiones hay falta de profesionales. Es una profesión puramente vocacional, eso para mí no cabe duda.
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