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APRENDER DEL FRACASO
Su trayectoria vital es el paradigma de cómo con esfuerzo personal y enfrentándose a las adversidades se puede llegar a la cumbre y convertirse en uno de los empresarios con más éxito de las últimas décadas en España. Félix Revuelta Fernández (Burgos, 1947) es economista, presidente de la Unión Deportiva Logroñés, directivo de la Real Federación Española de Fútbol y fundador del grupo Naturhouse, del que es su mayor accionista y presidente ejecutivo. El libro “El fracaso es el principio del éxito”, recorre su biografía e ilumina a quien quiera seguir su ejemplo para conseguir sus objetivos. El miércoles 25 de marzo, en el Centro Cultural Marcos Valcárcel, revelará en el Foro de La Región las claves que le han servido de pauta en su vida empresarial.
Pregunta. Nació usted en Burgos, pero presume de riojano
Respuesta. Nací en el Valle de Valdivielso, en Burgos, porque en aquella época las madres siempre querían ir a dar a luz a la casa de sus madres. Así que nací en Burgos, pero me siento logroñés. Allí abrí los ojos, estudié en los Escolapios de Logroño y allí viví hasta que me fui a Barcelona.
P. El primer capítulo de su currículum profesional se desarrolla en la Guardia Civil, ¿Por qué?
R. Yo estudiaba bachillerato con beca y en cuarto tuve un problema con un sacerdote que la tomó conmigo e hizo que me quitaran la beca por una asignatura de la que después en reválida saqué notable. Me cogió manía. Es un ejemplo de cómo el fracaso puede ser el principio del éxito, porque me afectó muchísimo. Después de lo ocurrido estuve un tiempo sin saber qué hacer de mi vida. Al final reaccioné positivamente, acabé el bachillerato y como no podía estudiar en ninguna universidad porque mis padres no tenían medios, decidí irme a la Guardia Civil porque los hijos del Cuerpo podíamos hacer en él el servicio militar y cobrábamos un sueldo, y así yo podía pagarme los estudios. Y mientras estaba en Barcelona, hice la carrera de Económicas.
P. ¿Qué le llevó a estudiar Económicas, era su objetivo inicial?
R. Cuando salí de Logroño mi idea era estudiar en la Academia General Militar de Zaragoza con el objetivo de hacer la carrera militar en la Guardia Civil. Pero una vez que estaba en Barcelona cayó en mis manos un libro sobre Lee Iacocca, entonces uno de los personajes más influyentes en el sector del automóvil y me dejó impresionado que aquel hombre había dado trabajo a más de cuarenta y cinco mil familias. Me pareció una maravilla de empresario y por él decidí cambiar mi horizonte. Por eso ahora pensé que un libro que contase mi experiencia puede ser de interés para algunos jóvenes que piensen que ser emprendedor es complicado y sí lo es, pero también tiene sus réditos.
P. Trabajó para el Instituto Nacional de Industria, el INI
R. Hice unas oposiciones para el INI, las aprobé y entré de jefe de departamento en una central térmica del INI y allí estuve los primeros años. Este era un trabajo que hacía por las mañanas y por las tardes empecé a trabajar de consultor porque quería comprarme un piso en Barcelona y para poder pagar la hipoteca y los otros créditos que tuve que contraer para conseguirlo, necesitaba pluriemplearme y mi mujer también trabajaba. El problema de la vivienda no es nuevo de ahora. Entonces me dedicaba a hacer estudios económicos por la tarde. Y a través de un estudio económico que le había hecho a la familia Puigvert que tenía una compañía que era pionera en el mundo de la dietética en España pero que estaba medio quebrada, al cabo de un mes me llamaron para proponerme que desarrollase el plan que les proponía en es estudio. Lo pensé con mi esposa, porque aquello entrañaba sus riesgos y decidí asumirlo. Y en trece años la puse de número uno en España y se vendió a una multinacional francesa.
P. ¿Ese fue el germen de su primer proyecto empresarial?
R. Cuando se vendió ya tenía dinero y, lo que no es menos importante, experiencia y decidí montar mi propio grupo. Y así nació Kiluva. Me fui a Estados Unidos, que es donde mejor funcionaba el sector del “health food” y después de estudiar cómo funcionaban las empresas punteras decidí montar Naturhouse tras cinco años de investigación y un estudio de mercado muy profundo. Empezamos con una tienda en Vitoria y al ver que funcionaba me fui a una zona de costa, luego a otra de turistas internacionales y así fue extendiendo y comercializando hasta abrir 1.400 tiendas en España. Y a partir de ahí, empezó la internacionalización. En los países en los que había seguridad jurídica entrábamos nosotros y en los que no había, ofrecíamos mediante un contrato máster el negocio a un empresario local. Entonces ya se habían incorporado mis hijos al negocio y ahora estamos en cuarenta países.
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