Malcolm Treviño-Sitté, abriendo caminos

ENTREVISTA

Su éxito en teatro, cine y televisión, abre nuevos caminos a la normalización en la ficción televisiva para que haya cabida a actores y actrices de otras razas

El actor Malcolm Treviño
El actor Malcolm Treviño

“Detective Touré” le ha convertido en el primer actor negro que protagoniza una serie en España. Malcolm Treviño-Sitté (Malabo, Guinea Ecuatorial, 1981) llegó a España con once años y con el gusanillo de la interpretación ya en el cuerpo. Tras el éxito de la primera temporada de la serie emitida por TVE y antes por ETB, se espera que las historias del inmigrante sin papeles que se convierte en investigador privado tengan continuidad. Para Malcolm ha supuesto alcanzar una notoria popularidad que ya venía precedida por una sólida carrera como actor, primero en teatro, luego en cine y ocasionalmente en series de televisión.

¿Su deseo por ser actor nación en Guinea o aquí?

Un poco allí y luego se afianzó aquí. Mi hermano Germán tenía en Malabo un videoclub. En realidad, no era como los videoclubs que conocemos aquí. Tenía una tele pequeña con un VHS y la gente lo utilizaba como una especie de cine pequeño. Por unas monedas, podían ver una película. Como a mí me salía gratis, ya te puedes imaginar veía todo lo que quería. Sobre todo, las películas de acción y comedia. Y ahí empezó a gustarme Eddie Murphy. Y en 1991 hice un cursillo intensivo de circo y teatro en el Centro Cultural Español. Y ahí empecé a palpar lo que es el mundo del teatro, de manos de un profesor que tiene muchos vínculos con Ourense, Marcelo Ndong.

El actor Malcolm Treviño
El actor Malcolm Treviño

¡Qué casualidad! Así que comenzó usted con Manoliño Nguema

Así es. Luego ya en España, cuando estaba en el instituto elegí como optativa el teatro y ya empecé a consolidar mi interés por el teatro. En 1998 ya me apunté a una escuela de teatro profesional, Metrópolis, estuve tres años y a partir de ahí empecé a tomarme más en serio el oficio.

Sus primeros pasos fueron en el teatro y tiene ya una larga lista de títulos en los que ha participado. Si le pido tres títulos, ¿cuáles escogería?

El primero, “Tres sombreros de copa”, de Mihura. Fue la primera obra que hice cuando estaba en el instituto y años más tarde volví a hacer el personaje de Buby Barton en esta obra, dirigida por Natalia Menéndez, con el Centro Dramático Nacional en el teatro María Guerrero. El segundo, “Los negros”, de Jean Genet, dirigida por Miguel Narros. Él me dijo un día “tío tú eres un actor de esos que apetece ver. Tranquilo porque apetece verte, apetece escucharte”. Y eso para mí supuso mucho. Y tuve la suerte de hacer al año siguiente “Combate de negro y de perros”, dirigida por Mikolaj Bielski, con la que sentí que se reafirmaba lo que yo quería hacer cuando pensaba en mí como actor. Recuerdo que el día del estreno el público aplaudió durante seis minutos. Y a partir de ahí cambió mi suerte.

¿En qué sentido?

Empecé a tocar la ficción de manera más consecutiva. “El chiringuito de Pepe”, “Palmeras en la nieve” … hacía una media de dos proyectos audiovisuales al año y ya me sentía como los grandes actores. Por eso me siento tan orgulloso de los pasitos que he ido dando a lo largo de estos años.

"Palmeras en la nieve" estaba ambientada en Guinea, como "Dos vidas", que haría para TVE después.

Es cierto. Ahí hacía un personaje que me gustaba mucho porque era, digamos, el negro digno, el que luchaba por los demás. ¡La pena es que lo mataron en el capítulo 15! En cada proyecto aprendo algo nuevo y de “Dos vidas”, aprendí lo que es trabajar en una serie diaria. Un trabajo muy duro. Yo me levantaba a las cinco de la mañana para estudiar.

Hasta que llegó "Detective Touré" ¿fue un sueño cumplido?

Para mí era algo muy difícil. Si le hubiese tenido que pedir un deseo al Apóstol Santiago, sería ese. Le pediría un protagonista como el detective Touré y si me concedía un protagonista con éxito haría el Camino de Santiago.

Tocó todos los palos de la interpretación. Desde la figuración al protagonista, cine, teatro, televisión… Malcolm Treviño-Sitté tiene el don de crear con cada personaje que interpreta. "Detective Touré” le ha convertido en un símbolo al ser el primer no blanco que protagoniza una serie televisiva en nuestro país y utiliza esa popularidad para dar visibilidad a un colectivo que busca tener las mismas oportunidades.

Éxito tuvo, habrá que hacer el camino, ¿no?

Pues sí. Tuvo éxito y ahora va a Netflix. Habrá que hacerlo.

Al margen de su éxito personal, es también un éxito colectivo, al abrir una puerta hasta ahora cerrada a protagonistas negros en las series de televisión en España.

Sí. En cine, tuvimos protagonistas en “Las cartas de Alou”, con Mulie Jarju; “El traje”, con Jimmy Roca y “Bwana”, que compartieron Pajares y Emilio Buale. Y hemos hecho repartos corales potentes, pero en ficción televisiva un protagonista absoluto no habíamos tenido nunca. Y ya no digo que sea negra, sino no blanca. Porque tampoco ha habido asiáticos ni magrebíes ni gitanos. Entiendo que para esto hace falta un proceso de adaptación, pero lo que me da pena es que no haya pasado, por ejemplo, hace quince años. Porque ya estábamos preparados, hace quince años.

Y además inmigrante

Eso también es importante, porque positiviza lo que viene de fuera, es el eslabón más débil de la sociedad, una persona sin recursos. Sus únicos recursos son su inteligencia, su sonrisa, su carisma, cosas que no le puede quitar nadie y se pone a la altura y se motiva para ayudar a los demás.

Cada proyecto le abre nuevas puertas, imagino. ¿Tiene alguno en perspectiva?

Sí, es cierto ese dicho de que trabajo llama al trabajo. Hace un par de semanas estrenamos “Sin instrucciones”, una película que hice con Paco León y que ahora está en los cines. Y tengo algunos proyectos futuros, pero nunca hablo de ellos hasta que firmo. Es una cuestión de superstición.

Lucho por conseguir que ser de otra raza no te cierre un casting

¿Ha vuelto por Guinea?

La última vez estuve en 2016, presentando “Palmeras en la nieve” y me recibieron como a un futbolista de éxito. Lo cierto es que los actores siempre padecemos algo el síndrome del impostor, en el sentido de que creemos que no nos merecemos tanto reconocimiento. Pero, ¡qué caray! pensé para mí, “estuvo muy bien y sí te lo mereces”. Porque al final estás poniendo en el mapa a un país del que se conoce muy poco en España, a pesar de que fuimos no una colonia, sino una provincia de España. Mis padres tenían DNI español.

¿Sigue luchando para que haya más diversidad en su profesión? Lo hizo en la entrega de los Goya

Me pareció una magnífica plataforma para que tuviese repercusión. Sí, sigo en ello. Llevaba muchos años reivindicando una oportunidad tan sencilla como un casting. Es difícil formar parte de una profesión en la que te digan “solo vales para estos personajes”. Hace años a Baltasar se le pintaba la cara. Ahora ya empieza a ser un Baltasar negro de verdad. Yo creo que, en un reparto de vecinos, el de al lado pueda ser una persona de otra razas. Eso hará que niñas y niños de otras razas digan, “yo quiero ser como este actor o esta actriz”, se meterán en escuelas. Todos ganamos. Desde 2022 formo parte de una asociación que se llama Limbo, porque es como nos sentimos, en un limbo, en la que pedimos que haya castings abiertos. No pedimos una cuota. Solo pedimos una oportunidad.

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