Condenado por conducir ebrio y acabar en el fondo de un pozo en Leiro
SIN CINTURÓN
Condenado un conductor en Leiro que sufrió una salida de vía ebrio en la OU-504, salió despedido por no llevar cinturón de seguridad y cayó a un pozo de tres metros
Un aparatoso accidente ocurrido en la carretera OU-504, en Leiro, se zanjó recientemente con una sentencia condenatoria. El siniestro, que obligó a movilizar a los bomberos para rescatar al conductor del interior de un pozo, sacó a la luz una grave imprudencia al volante: la combinación de exceso de alcohol y la ausencia del cinturón de seguridad.
Los hechos tuvieron lugar poco después de la medianoche del 28 de octubre de 2020. El acusado, Luis Miguel G.C., conducía un turismo BMW Serie 3 bajo los efectos de bebidas alcohólicas que mermaban gravemente sus facultades.
La inevitable pérdida de control del automóvil derivó en una salida de la vía a la altura del kilómetro 11,500. Sin embargo, lo verdaderamente insólito del suceso vino provocado por una imprudencia adicional: el conductor no hacía uso del cinturón de seguridad. Tras el impacto, el hombre salió despedido del vehículo y cayó por la boca de un pozo perteneciente a una tajea de desagüe, precipitándose a unos tres metros de profundidad. Atrapado en el fondo del agujero, el accidentado tuvo que aguardar hasta ser rescatado por los equipos de bomberos.
Los agentes de la Guardia Civil que acudieron al lugar dejaron constancia del evidente estado de embriaguez del implicado. Mientras se encontraba tumbado en la camilla, recibiendo los primeros auxilios por los servicios médicos, los agentes notaron síntomas inequívocos: estado de sopor, habla titubeante, lentitud en sus respuestas, el rostro enrojecido y un fortísimo olor a alcohol en el aliento. La confirmación clínica llegó poco después: los análisis practicados sobre las muestras de sangre extraídas en el hospital desvelaron una elevadísima tasa de 2,31 gramos de alcohol por litro de sangre.
El operativo de rescate no estuvo exento de costes. La Diputación Provincial de Ourense tuvo que asumir los gastos de salvamento, facturados en 822 euros, una cuantía que ya fue indemnizada y cobrada por la institución. Casi seis años después de aquella aparatosa noche, a mediados de junio de 2026, el acusado reconoció íntegramente los hechos ante la magistrada de la Plaza 1 de la Sección Penal tras un acuerdo de conformidad. Beneficiándose de una atenuante cualificada por dilaciones indebidas, aceptó una multa de 600 euros (fraccionada en pagos de 100 euros al mes) y la retirada del carné de conducir durante ocho meses.
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