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Crisis en el Pacífico
El plan del gobierno japonés de desplegar misiles de medio alcance en una isla próxima a Taiwán ha suscitado enormes críticas de las autoridades chinas, que han denunciado que el país nipón persigue "una confrontación militar".
En medio de un clima de tensión creciente entre ambos a raíz de que la primera ministra japonesa amenazase con responder a un eventual ataque de Pekín sobre Taiwán, la portavoz del ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, ha advertido de que el proyecto de Tokio de desplegar armamento en una isla situada a apenas 100 kilómetros "es sumamente peligroso" para las relaciones en la región.
"No permitiremos que las fuerzas de terceros países interfieran en nuestros asuntos y tampoco permitiremos un resurgimiento del militarismo japonés", ha dejado claro la representante del gobierno chino, antes de advertir que China "tiene la determinación y cuenta con las capacidades necesarias para proteger su integridad territorial y su soberanía".
Taiwán es independiente de facto de China desde 1949, cuando se convirtió en el único territorio que no controlaba el Partido Comunista de Mao Tse-Tung tras la revolución que lo llevó al poder. Ahora, Pekín aspira a una reunificación pacífica, pero no descarta una intervención militar, puesto que considera que la isla está bajo su soberanía formal.
El aviso de la primera ministra de Japón a China coincide en el tiempo con la decisión de Estados Unidos de vender armamento a Taiwán algo que también ha sido rechazado por el gobierno del gigante asiático. Sin embargo, la mayor reacción ha sido contra la dirigente nipona, hasta el punto de que el cónsul chino en Osaka llegó a publicar un mensaje en sus redes en el que apostaba por "cortar el sucio cuello" de Sanae Takaichi.
Los esfuerzos diplomáticos tampoco han dado frutos, tras "tensas" reuniones en las que se puso de manifiesto que las palabras de la premier japonesa "han dañado los cimientos políticos de las relaciones" entre ambos países. Y, mientras Takaichi rechaza retirar esas declaraciones y mantiene sus advertencias, China ha aplicado ya algunas medidas como desaconsejar a sus ciudadanos que visiten Japón, suspender las importaciones de marisco de la isla y paralizar la entrada de nuevas películas niponas.
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