Colombia vuelve a permitir que los ciudadanos salgan armados a la calle para combatir la violencia

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El nuevo presidente elimina la suspensión impuesta en 2015: "La seguridad no puede seguir construyéndose desarmando al ciudadano que cumple la ley y dejando armados a los bandidos"

El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella | Luisa Borja Luna

Colombia da marcha atrás a más de una década de restricciones en los permisos de armas. El nuevo presidente, el ultraderechista Abelardo de la Espriella, ha decidido que sus ciudadanos pueden volver a llevar armas encima —siempre que cuenten con licencia— para así contribuir a combatir la violencia de las bandas que operan en el país.

"Durante años se restringió al ciudadano que cumple la ley mientras los criminales siguieron armándose ilegalmente hasta los dientes. Eso tiene que cambiar", ha argumentado, en relación con la suspensión general instaurada en 2015 por el gobierno de Juan Manuel Santos que posteriormente mantuvieron Iván Duque y Gustavo Petro, a pesar de sus diferencias ideológicas.

Sin embargo, el mandatario actual ha puntualizado que no se permitirá una tenencia de armas "indiscriminada". El decreto firmado por él recupera la validez de los permisos que estaban en vigor, pero quienes deseen sumarse a esta nómina deberán cumplir los requisitos exigidos: tener más de 25 años, superar unas pruebas físicas y psicológica, no contar con antecedentes incompatibles y acreditar conocimientos sobre el manejo de armas ante las autoridades militares.

Para justificar el giro, en un país marcado por décadas de violencia armada, De la Espriella ha recurrido a los datos. En lo que va de año, las autoridades se incautaron de 15.700 armas de fuego, de las cuales 14.179 estaban relacionadas con algún delito. De ese arsenal, un total de 980 armas están vinculadas con las disidencias de las FARC, otras 551 al Clan del Golfo y 339 al Ejército de Liberación Nacional.

"Ese es el poder de fuego que el Estado tiene que perseguir y destruir", ha subrayado el presidente, para reforzar la idea de que la política de seguridad debe enfocarse en desmantelar las capacidades de los grupos y bandas. "Las armas ilegales se las vamos a quitar a los criminales. La seguridad de Colombia no puede seguir construyéndose desarmando al ciudadano que cumple la ley y dejando armados a los bandidos", se ha reafirmado.

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