Debate entre descendientes de españoles por la regularización de migrantes y los plazos de la Ley de Nietos

REGULACIÓN DE INMIGRANTES

Consulado General de España en Buenos Aires
Consulado General de España en Buenos Aires | Consulado General de España en Argentina

La regulación extraordinaria de personas migrantes anunciada por el Gobierno ha abierto un intenso debate entre descendientes de españoles que esperan la nacionalidad al amparo de la Ley de Memoria Democrática (LMD), especialmente en países como Cuba. En redes sociales, numerosos solicitantes expresan su malestar al considerar que se está priorizando a personas en situación administrativa irregular frente a quienes reclaman un derecho de sangre y llevan años inmersos en procesos legales.

Una de las voces más visibles ha sido la de Yanet Ramírez, usuaria cubana que denuncia lo que considera una situación injusta para los descendientes de españoles en el exterior. “¿Acaso los descendientes españoles en Cuba no tenemos ese derecho? ¿Cómo es posible que se priorice a indocumentados que entraron al país sin ser descendientes y se les den más derechos que a nosotros, que queremos retornar de forma legal?”, cuestiona en un mensaje que ha tenido amplia repercusión.

En la misma línea, otros usuarios inciden en los largos retrasos en los consulados, donde muchos expedientes acumulan esperas de más de tres años. “Primero lo primero: ocúpense de los españoles que tienen en un limbo burocrático”, reclama otra solicitante, que pide reforzar los recursos consulares antes de abrir nuevos procesos.

El debate también ha incorporado argumentos jurídicos y políticos. Algunos descendientes recuerdan que la nacionalidad española se transmite por ius sanguinis y critican que, a su juicio, se estén agilizando trámites para supuestos basados en el ius solis. “No estamos en contra de los derechos de los migrantes, pero hay que priorizar a los descendientes por derecho y por vergüenza histórica”, señalan en otros mensajes.

Frente a estas críticas, también hay voces que piden rebajar la confrontación y rechazan que la regularización migratoria tenga como objetivo alterar el censo electoral. “No estamos contra ellos, estamos con ellos; otra cosa es alimentar el relato de los millones”, apuntan algunos usuarios, defendiendo que ambos procesos —regularización y nacionalidad— no son equivalentes.

El cruce de opiniones refleja dos realidades distintas: la de quienes reclaman una solución humanitaria y administrativa para personas migrantes que ya residen y viven en España y la de los descendientes de españoles que, desde el exterior, denuncian retrasos, falta de medios y una sensación de agravio comparativo en su acceso a la nacionalidad.

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