Felipe Cid: “300.000 cubanos abandonaron la isla en el mayor éxodo de la historia de Estados Unidos”

NUEVO LIBRO

A partir de una historia real, el periodista gallego-cubano reconstruye el impacto humano de los vuelos que entre 1965 y 1973 dejaron tras de sí familias rotas y vínculos que sobrevivieron al paso del tiempo

En la imagen Felipe Cid con su libro
En la imagen Felipe Cid con su libro | La Región Internacional

"Vuelos de la Libertad (1965-1973). Cuba–Miami" es el nuevo libro del periodista gallego-cubano, Felipe Cid, y se adentra en uno de los capítulos más decisivos del exilio cubano. A partir de una historia real, Cid reconstruye el impacto humano de los vuelos que entre 1965 y 1973 permitieron la salida de cerca de 300.000 cubanos hacia Estados Unidos, dejando tras de sí familias rotas, silencios forzados y vínculos que sobrevivieron al paso del tiempo.

Vuelos de la Libertad aborda un periodo muy concreto de la historia cubana. ¿Qué le llevó a fijarse en los años 1965-1973 y en estos vuelos entre Cuba y Miami?

Estos vuelos tienen una tremenda relevancia histórica, pues en este corto periodo 300.000 cubanos decidieron abandonar su tierra, convirtiéndose en el éxodo masivo más significativo en la historia de los Estados Unidos.

El subtítulo es muy revelador: Separados por el mar, unidos por la amistad. ¿Hasta qué punto la novela nace de una historia real o de testimonios cercanos?

La historia es real. Dos adolescentes que juraron amor eterno tuvieron que separarse. El chico se quedó en Cuba y la chica marchó con sus padres en uno de estos vuelos. Durante tres años mantuvieron contacto por cartas. Algunas de ellas se publican en esta novela, que demuestra que el amor verdadero existe.

¿Cómo fue el proceso de documentación para reconstruir una etapa tan sensible del exilio cubano?

Desde el inicio de la llamada “revolución social”, muchos cubanos con visión clara sabían que sería un fracaso, y lo fue y lo es. No es hasta 1968, con la llamada Segunda Ofensiva Revolucionaria, cuando el Gobierno intervino los comercios, como carnicerías y bodegas —en su mayoría propiedad de españoles— y comenzaron a escasear los productos esenciales. Incluso los limpiabotas, hombres y niños que lustraban zapatos para llevar pan a sus casas, desaparecieron. En definitiva, se intentó controlarlo todo.

Muchos lectores desconocen qué fueron exactamente los llamados Vuelos de la Libertad. ¿Por qué cree que este episodio no ocupa el lugar que merece en la memoria colectiva?

Es un tema muy sensible para los cubanos. Tras el primer éxodo masivo de Camarioca llegaron Mariel, el Maleconazo y las salidas en balsas precarias que continúan hasta hoy, donde miles de cubanos han perdido la vida. La historia pasará factura a los causantes de estos crímenes contra un pueblo noble como el cubano, el mismo que acogió a mis cuatro abuelos gallegos y a miles de peninsulares.

¿Qué impacto tuvieron estos vuelos en las familias cubanas que quedaron divididas a ambos lados del mar?

Fue lo que en la novela llamo el “desmembramiento” de la familia cubana. Esto ocurrió también con la pareja protagonista, que me expresó lo mucho que sufrieron ellos y otras familias. En el caso de Filli y Malena, pasaron tres largos años intercambiando correspondencia pese a las pésimas relaciones entre Cuba y Estados Unidos, e incluso con España. Madres, hijos, tíos y otros familiares quedaron incomunicados durante décadas. Es una vergüenza para la humanidad.

¿Qué heridas dejó ese proceso en varias generaciones y qué pretende contar con este libro?

Las heridas, tanto psicológicas como físicas, fueron profundas e irreparables. En el caso de Filli y Malena, la ruptura fue muy dolorosa al quedar cada uno en una orilla distinta. Sin embargo, esta mujer valiente logró encontrarlo tras 58 años, cuando internet lo hizo posible, y desde entonces mantienen una relación que refleja el subtítulo del libro: separados por el mar, unidos por la amistad. Queremos que esta novela sea un ejemplo de que el amor verdadero existe.

La amistad aparece como un hilo conductor frente a la ruptura familiar y política. ¿Es la amistad una forma de resistencia?

Sin duda. La amistad es una gran bandera de resistencia frente a un gobierno y una ideología fallidos en todos los sentidos: emocional, espiritual y humano, que han afectado a mi patria durante más de seis décadas.

¿Cree que el exilio cubano de aquellos años dialoga con otras experiencias migratorias actuales?

El exilio de los años sesenta, setenta, noventa y el actual es el mismo: escapar de un régimen totalitario, engañoso e incapaz de cambiar su funesto rumbo.

En un momento en que Cuba vuelve a ocupar titulares por la emigración, ¿qué puede enseñarnos hoy esta historia del pasado?

La historia de estos dos adolescentes, hoy adultos mayores, demuestra que el amor, la tolerancia y la comprensión pueden prevalecer frente a cualquier imposición política sobre los pueblos.

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