Liuba María Hevia: “La Nueva Trova cubana está atravesada por la emigración y la memoria”
VOCES DE LA NUEVA TROVA
Durante años la cantautora cubana, que ha compartido escenario con Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, buscó las huellas de ese pasado familiar en España.
La voz de Liuba María Hevia es una de las más reconocidas y respetadas de la música cubana contemporánea. Cantautora, guitarrista y compositora, forma parte del movimiento de la Nueva Trova desde 1982 y ha compartido camino artístico con figuras esenciales como Silvio Rodríguez o Pablo Milanés. Pero más allá de su trayectoria musical, su obra está atravesada por una historia personal marcada por la emigración y por la figura de su abuelo asturiano, al que ha convertido en símbolo, inspiración y raíz permanente.
“Asturias yo la tengo dentro por mi abuelo”, asegura a La Región Internacional, resumiendo una relación profunda con una tierra en la que no nació, pero que siente como propia. Liuba nació en La Habana y es nieta de un emigrante de Belmonte de Miranda, una historia familiar que se transformó en poesía y canción. Una de sus letras más conocidas lo expresa con delicadeza y memoria infantil: “Niña, nunca te enamores, si hay luna en cuarto menguante, que puede robarte el sueño un asturiano emigrante”.
La artista explicó que esa canción dedicada a su abuelo nace del juego y del recuerdo: “Es un poco ese juego de la infancia y ese regalo de juguetear delante de uno esas vivencias con mi abuelo, que adoró su tierra hasta el último día de su vida”. Para Hevia, la emigración es una experiencia común que trasciende geografías. “Para mí los emigrantes son unos solos, no importa de dónde sean. Yo aprendí ese misterio de amar desde la distancia y el imaginario gracias a mi abuelo, se lo debo a mi abuelo”, subrayó.
Durante años, la cantautora buscó las huellas de ese pasado familiar en Asturias. “Yo vine mucho antes a España a festivales y caminaba por cualquier rincón preguntándome: ¿dónde habrá nacido mi abuelo? A lo mejor pasó por aquí, a lo mejor pasó por allá”, recordó. No fue hasta que llegó a sus manos la inscripción de nacimiento cuando pudo localizar el lugar exacto. “Hoy estoy a unos minutos de donde nació mi abuelo, donde queda solamente alguna pared de su casa. Yo tenía que conocer ese lugar”.
Ese encuentro con el territorio fue revelador. “Yo tengo sentido de pertenencia desde que pisé esta tierra, y en Asturias particularmente. No lo puedo explicar, es algo intraducible, pero es como algo que es de uno”, confesó. Un sentimiento que, a su juicio, se repite en muchas familias asturianas marcadas por la emigración: “El asturiano tiene un sentimiento de pertenencia a pesar de no haber estado nunca en Asturias, y a pesar de que hayan pasado generaciones”.
La figura de su abuelo atraviesa su vida cotidiana y su carrera artística. “Mi abuelo es un referente, un símbolo, un amuleto de viaje”, afirmó. Recordó cómo la llevaba a la escuela, cómo le hablaba del río que corría detrás de su casa, un río que hoy ella misma recorre. “Yo he buscado el aroma de mi abuelo, que existe. Le debo mucho, muchísimo”.
Aunque no pudo obtener la nacionalidad española por la vía familiar —su abuelo se cambió el nombre al llegar a Cuba, lo que rompió la cadena documental—, resta importancia a ese hecho. “Eso no es lo más importante. Yo lo que tengo de mi abuelo es todo. Lo que mi abuelo me ha dejado es infinito”, afirmó con rotundidad.
En el plano musical, Liuba María Hevia recordó que la Nueva Trova fue la banda sonora de su infancia. “Yo nací en 1964 y la Nueva Trova surge en el 68 o 69. Crecí escuchando esas canciones, esos poemas de esos grandes autores”. La vida la llevó después a compartir escenario y grabaciones con quienes habían sido sus referentes. “Grabar mi canción Ausencia con Silvio Rodríguez fue un regalo que yo no esperaba”, confesó. Junto a Silvio, citó a Joan Manuel Serrat como uno de sus grandes paradigmas: “Eso fue con lo que yo crecí”.
Con 22 discos publicados, la artista asegura que la creación sigue siendo un proceso casi inconsciente. “La canción es una consecuencia de mi vida. Yo escribo canciones porque soy una cronista de mi vida”, explicó. Actualmente trabaja en un nuevo álbum que podría titularse A pesar del poder, en el que reflexiona sobre “este mundo inexplicable, deshumanizado y frío, donde la tecnología supera al amor y los poderosos aplastan”, aunque sin renunciar a la poesía ni al amor.
Paralelamente, prepara un nuevo disco infantil, un terreno al que lleva años dedicando atención y sensibilidad. “Es un trabajo que hago hace muchos años y que me gusta mucho”, señaló. Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF, recordó también su labor social con niños en hospitales y salas de oncología en distintos países.
Con una voz serena y una palabra cargada de memoria, Liuba María Hevia demuestra que la emigración no solo deja ausencias, sino también herencias profundas. En su caso, una herencia que se convirtió en música, identidad y pertenencia. “Lo que mi abuelo me ha dejado es infinito”, concluyó.
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