Las nuevas cancelaciones de Air Europa y Plus Ultra dejan en tierra a cientos de viajeros entre España y Venezuela

SUSPENSIÓN VUELOS CON VENEZUELA

Entre la colectividad lo que trasciende es que la prioridad de aerolíneas, aseguradoras y arrendadores es evitar cualquier incidente, y el mensaje es claro: volar hoy sobre Venezuela supone un riesgo operacional que pocas compañías están dispuestas a asumir

Avión de Plus Ultra despegando
Avión de Plus Ultra despegando | Europa Press

La suspensión de operaciones de Air Europa y Plus Ultra hacia y desde Venezuela —que se suma a la decisión de otras compañías que en los últimos días ya habían comunicado cancelaciones— ha dejado en tierra a centenares de personas en ambos países, muchas de ellas con viajes previstos para este martes 25 de noviembre. Ambas aerolíneas han comunicado a sus pasajeros la interrupción de la operativa y que los vuelos se retomarán cuando se den las condiciones propicias y seguras para ello. Plus Ultra a través de un correo al que ha tenido acceso La Región Internacional, y que ha enviado enviado alrededor de la medianoche a sus clientes, atribuía la cancelación a “reprogramaciones por cambios involuntarios debido a circunstancias extraordinarias”.

Viajeros atrapados a ambos lados del Atlántico

Entre los centenares de afectados se encuentra el presidente de la Hermandad Gallega de Venezuela, Alberto Bello, que regresaba a Caracas tras asistir en España a la XIII Comisión Delegada del Consello de Comunidades Galegas. Su vuelo con Plus Ultra, inicialmente operativo, quedó finalmente suspendido, dejándolo sin conexión de retorno. En la misma situación está el secretario de la Hermandad, Marco Antonio Marcos, que compartía trayecto.

En sentido inverso, también se ven afectados quienes debían salir de Venezuela. Es el caso de José Antonio Alejandro González, expresidente de la Hermandad y consejero por Venezuela en el Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior (CGCEE). Tenía previsto viajar este martes a España para participar, entre el 28 de noviembre y el 5 de diciembre, en las reuniones de las comisiones de trabajo y de la Comisión Permanente del organismo. La cancelación de su vuelo le ha obligado a suspender el viaje por completo, sin alternativas reales: el cierre operativo del espacio aéreo impide conectar por terceros países, y hacerlo por vía terrestre —por ejemplo a través de Colombia— supondría horas y riesgos que hacen inviable la ruta.

La incertidumbre se extiende entre los pasajeros que tenían previsto viajar en los próximos días, pese a que en Venezuela se percibe un ambiente de “cotidianidad” y sin señales visibles de alteración interna.

Un trasfondo técnico que explica la situación

Entre la colectividad española lo que empieza a trascender es que, aunque no existe un “control formal” declarado del espacio aéreo venezolano, sí se percibe una influencia operacional indirecta de Estados Unidos muy marcada. La combinación de la advertencia de la FAA, la tensión regional y la presencia militar en zonas estratégicas ha cambiado por completo la dinámica aérea.

La prioridad de aerolíneas, aseguradoras y arrendadores parece ser evitar cualquier incidente, y el mensaje que interpretan quienes siguen el tema es claro: volar hoy sobre Venezuela supone un riesgo operacional que pocas compañías están dispuestas a asumir. Más que un asunto político, son los factores técnicos y económicos los que están configurando el escenario.

Tras la advertencia estadounidense, las primas de seguro se dispararon, hasta el punto de que —según apuntan voces conocedoras del sector— a una aerolínea le resulta más barato devolver los billetes que afrontar el coste del seguro para operar en el país. Y esa ecuación, por ahora, está determinando el futuro inmediato de las conexiones aéreas con Venezuela.

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