Pontevedra y la preservación de la memoria
ENTREVISTA
La directora del Museo de Pontevedra aborda para La Región Internacional la relevancia histórica, artística y simbólica de la muestra dedicada a "A derradeira lecion do mestre
Es evidente que la ciudad de Pontevedra se distingue por una particular valorización del espacio cultural, y que hace de ello su marca de identidad. Estamos en tiempos en que el concepto de Museo ha evolucionado y es visto como un núcleo vital de los valores del ayer y el futuro. Nadie calificaría a ciudades como París o Roma de anquilosadas, siendo que los íconos que las distinguen y atraen multitudes son especialmente sus museos.
El de Pontevedra es un conjunto de seis edificios —en breve se inaugurará el séptimo— que en pleno centro histórico proclaman un especial concepto del patrimonio, la cultura, su resguardo y difusión.
El denominado “Castelao” es una construcción nueva, de seis pisos, que alberga la muestra, de gran repercusión, inaugurada el 25 de junio.
María Ángeles Tilve Jar, directora del Museo, se explaya acerca de la misma. Aunque estemos distantes geográficamente, se hace cercana por su calidez y la alegría que manifiesta por la inauguración de la muestra “Sala Castelao. A derradeira lecion do mestre”.
“La muestra, emblemática y simbólica por el cuadro en sí, resulta enriquecida porque se la expone con un conjunto de obras que le dan contexto. Son cuatro piezas fundamentales, vinculadas al cuadro, al autor y a la figura de Bóveda”, afirma.
Se exhiben así el busto de Alexandre Bóveda; la estampa seis —dibujo del Álbum de Guerra Galicia Mártir, en que se basó el cuadro—; el manuscrito Co pensamento en Galiza; la primera edición de Sempre en Galiza y una fotografía tomada en 1945 con ocasión del Día de Galiza Mártir, en el noveno aniversario del terrible hecho.
En relación con el significado de la obra, Tilve explica:“El fusilamiento de A. Bóveda es, en definitiva, el símbolo que ha elegido Castelao para dar el mensaje a través de su obra. Fue Rodolfo Prada quien le pide que reproduzca en un óleo la estampa 6, la del mártir; será algo único. En ella se identifica al protagonista. Por ello se sabe a quién alude el cuadro. Por eso es simbólica, porque quiere dejar plasmado el dolor de los gallegos a través de la muerte del maestro de ideas. Se presenta un 17 de agosto, que es el aniversario del fusilamiento. En 1945 se llevó a cabo un acto en la sede del Centro Orensano de Buenos Aires; también se exhibió el busto de Alexandre Bóveda, que es el que está actualmente en el Centro Galicia y del cual aquí tenemos una réplica”.
Sobre el trabajo documental realizado para la exposición, añade: “Hemos reunido toda la documentación posible e incluso conseguimos una foto de ese día, en la cual se identifican muchos de los importantes personajes presentes. Hemos hecho un mapa conceptual para que los asistentes a la muestra puedan conocer a los personajes allí retratados. Entre ellos, Tacholas, el actor icónico de los gallegos de ese tiempo, y también quien fuera presidente de Casa Galicia de Montevideo, además de Manuel Puente y otros galleguistas de entonces”. Es una imagen impactante, que denota una violencia sin razón, aunque nunca haya justificación para la violencia. En este caso se plasma la más absurda de ellas. Aún en la actualidad provoca un sentimiento dual, entre tristeza y enfado; justamente ésa es la lección de la obra, para su tiempo y para la posteridad”.
Asimismo, la directora del museo valora la llegada de la obra a Galicia:“Que el cuadro haya llegado a Pontevedra y pueda ser contemplado por todos los gallegos es un logro que festejamos. Se lo considera el Guernica gallego. Recordemos que la obra de Picasso llegó en 1981 a Madrid y actualmente se exhibe en el Reina Sofía. Hay obras que exceden al propio artista; su mensaje se hace universal y movilizador. Tenemos mucho público, con un aforo de 25 personas para confort y seguridad de los visitantes. Tuvimos múltiples grupos ya y estamos en los inicios”.
Tilve añade un comentario que ilustra el alcance de la repercusión: “En estos días tuve conocimiento de que en las redes un padre publicó la foto de sus hijos pequeños junto al cuadro y les explicaba que eso era lo que sucedía cuando llegaban los fascismos”. Y en esto coincide Tilve: los niños tienen que ser los herederos del mensaje. Ella misma se impactó cuando lo vio en Buenos Aires por la enorme fuerza que tiene el cuadro. Es una estampa perfecta, un grupo de tres figuras y un paisaje propio de Galicia, en un lenguaje pictórico que combina realismo y simbolismo y cierta influencia de Goya.
“Castelao no fue un galleguista excluyente", explica, sino que tenía un concepto federalista y autonomista. Consideraba la cultura en general, además de la idiosincrasia. Estuvo desde el principio en el concepto de creación del Museo de Pontevedra, junto a otros personajes de su tiempo. Pensaba que era imprescindible sostener todo lo que se refiriera a la cultura, su conservación y difusión. Teniendo en cuenta esta visión, en los inicios de la muestra actuó la Polifónica de Pontevedra, también creada por Castelao y Bóveda”. Y añade: “Se sabe además que participó en los dibujos del primer edificio, en la parte arquitectónica y en la elección de las obras, y fue patrono del ya patrocinado. Su objetivo era la difusión de ideas de un galleguismo que excediera lo meramente local. Lo gallego es la esencia, pero no debe estar escindido de lo universal”.
Tilve resalta que el museo había intentado muchas veces la exhibición de esta obra. Sin duda fue el apoyo del presidente de la Diputación, Luis López Diéguez, y de Rafael Domínguez lo que permitió que se concretara. No deja de resaltarlo porque la cultura y la conservación del patrimonio son una marca de estilo para la ciudad, y así lo han llevado a la práctica ambos funcionarios.
“Pontevedra es una ciudad en que la conservación ha primado; de eso da pruebas nuestro casco histórico, que ha resistido intentos de avances edilicios, siempre con la idea de preservación patrimonial”, y añade: “Es que en la actualidad son muchos los países y, dentro de España, varias las ciudades que han apostado por la reconversión cultural, no solo vista como algo para el deleite de una élite, sino para la difusión entre los habitantes y la atracción del turismo, ya que hoy el disfrute del patrimonio cultural moviliza tantos visitantes como las playas. Esta situación puede verse concretamente en otras ciudades españolas del norte y también del sur, que ven crecer su popularidad y su valorización”.
Finalmente, Ángeles Tilve sostiene sostiene que en “A derradeira lecion do mestre”, la violencia y sus muertos "no son solo los que exhibe el cuadro; se puede y se debe extrapolar a cualquier guerra y sus víctimas, que son siempre quienes sufren las consecuencias”. Y concluye que, lamentablemente, la guerra es universal y de todos los tiempos, pero el arte también lo es y, por eso, esta muestra no es de un color partidario o de otro, sino que pone en el eje de discusión lo que Castelao denunciaba: la lección de su maestro.
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