Las primeras gafas de Elvira Lindo y su vínculo con Nueva York entran en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes

LA CAJA DE LAS LETRAS

Un texto inédito de Antonio Muñoz Molina centrado precisamente en el vínculo de la autora con la ciudad estadounidense es uno de los objetos legados por la autora

Elvira Lindo entrega parte de su legado a la Caja de las Letras
Elvira Lindo entrega parte de su legado a la Caja de las Letras | Instituto Cervantes

La Caja de las Letras del Instituto Cervantes ha recibido este lunes el legado personal y literario de la escritora y guionista Elvira Lindo, un conjunto íntimo y simbólico que recorre su infancia, su trayectoria creativa y su estrecha relación con Nueva York, ciudad determinante en su vida y en su obra. Entre los objetos depositados destacan sus primeras gafas, un cuaderno con dibujos de artistas en su juventud y un texto inédito de Antonio Muñoz Molina centrado precisamente en el vínculo de la autora con la ciudad estadounidense.

El legado, guardado en el cajetín número 1610, fue entregado en un acto presidido por el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, y la propia autora, acompañada por su marido, el escritor Antonio Muñoz Molina, y su hijo Miguel Sánchez Lindo. También asistieron amigos y colaboradores cercanos, como el actor Javier Cámara.

Parte de los objetos legados
Parte de los objetos legados | Instituto Cervantes

Entre los objetos más personales figuran las gafas que Lindo utilizó en su juventud y un cuaderno con dibujos de figuras culturales como David Bowie, Michael Jackson, Frida Kahlo, Flannery O’Connor, Lucía Berlin o Lola Flores, realizados por la escritora cuando eran jóvenes. “Quería mostrar cosas bonitas y algo más de cómo soy yo, que soy un poco infantil”, explicó Lindo, reconociendo que le ha costado desprenderse de piezas tan queridas y vinculadas en gran medida a su infancia.

Uno de los elementos centrales del legado es un texto inédito de Antonio Muñoz Molina sobre Elvira Lindo y su relación con Nueva York, una ciudad fundamental en su imaginario creativo y escenario de obras como La vida inesperada. A este documento se suman varios guiones cinematográficos, entre ellos los de La primera noche de mi vida y la citada La vida inesperada, además de un cuaderno de trabajo utilizado para escribir la novela La boca del lobo.

El legado incluye también dos libros de lectura infantil que marcaron a la autora —Guillermo el travieso, de Richmal Crompton, y Las aventuras de Tom Sawyer, de Mark Twain—, una edición holandesa de su novela A corazón abierto, una fotografía junto a Muñoz Molina en París, otra junto a su hijo, unos zapatitos de muñeca guardados en una caja de Tiffany y un texto del dramaturgo Fernando Fernán Gómez sobre su primera novela, El otro barrio.

Durante el acto, Luis García Montero subrayó la fuerza literaria de Elvira Lindo, especialmente en la creación de personajes como Manolito Gafotas, con el que obtuvo el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 1998. También destacó sus ensayos y su capacidad para reflexionar sobre la literatura, la sociedad y la condición femenina desde el humor y la sensibilidad.

La jornada concluyó con la presentación del documental “Elvira Lindo, por ejemplo, un ejemplo”, en el salón de actos del Cervantes, en un homenaje que consolida la figura de la autora como una de las voces más influyentes de la literatura española contemporánea y deja constancia, en la Caja de las Letras, de una vida marcada por la creación, la memoria y ciudades como Nueva York, decisivas en su trayectoria personal y artística.

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