China alquila exoesqueletos a los turistas: así es subir una montaña con piernas robóticas
Nueva tecnología
Los dispositivos detectan los movimientos del excursionista, impulsan las piernas durante el ascenso y amortiguan las bajadas para reducir el cansancio y proteger las rodillas
Subir una montaña con ayuda de unas piernas robóticas ya es posible en China. Uno de los últimos ejemplos donde se ha implantado esta tecnología es el monte Qiyun, uno de los destinos naturales del este del país, donde se ofrecen ya exoesqueletos de alquiler para que los turistas puedan recorrer sus senderos con menos esfuerzo.
Los dispositivos se colocan alrededor de la cintura y las piernas y, según la agencia oficial china, aunque su aspecto recuerda a las armaduras de la ciencia ficción, son ligeros y sencillos de utilizar. Sus sensores reconocen el movimiento del cuerpo y adaptan la asistencia a cada paso: proporcionan impulso en las pendientes y amortiguan el descenso para reducir el impacto sobre piernas y rodillas.
Pero el monte Qiyun es solo uno de los más de cincuenta espacios turísticos de China en los que se ofrecen estos robots, y por tarifas bastante dispares entre sí: desde los siete euros diarios para recorrer estos senderos forestales a los trece por solo tres horas en alguno de los tramos de la Gran Muralla china.
De la rehabilitación médica a las vacaciones
Los exoesqueletos, desarrollados para ayudar en la rehabilitación de pacientes o reducir esfuerzos en la industria, experimentan en el gigante asiático una importante expansión.
Su llegada al turismo ha abierto un nuevo mercado, al facilitar las rutas a personas mayores, visitantes con menor resistencia física o excursionistas que simplemente quieren completar el recorrido con menos cansancio; aunque, por el momento, no parece que esta idea haya cuajado todavía más allá de las fronteras de China.
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