Europa entra por primera vez en la financiación de pequeños reactores nucleares orientados a la calefacción
ENERGÍA
El Banco Europeo de Inversiones destina 40 millones de euros a una compañía finlandesa que desarrolla reactores modulares que suministran agua caliente a las redes que calientan las ciudades
El proyecto de Finlandia para llevar la energía nuclear a la calefacción de sus ciudades cuenta ya con respaldo financiero por parte de Europa.
El Banco Europeo de Inversiones destinará hasta 40 millones de euros al desarrollo de una nueva generación de reactores nucleares concebidos no para producir electricidad, sino para suministrar, en el horizonte de 2030, agua caliente a las redes de calefacción urbana.
La operación supone la primera financiación del BEI específicamente destinada a la tecnología de pequeños reactores modulares, y se destinará a Steady Energy, una empresa nacida en 2023 del centro público de investigación finlandés VTT que prepara en Helsinki una planta piloto a escala real que no utilizará combustible nuclear. La instalación permitirá probar los principales sistemas y demostrar su funcionamiento antes de avanzar hacia el despliegue de reactores comerciales.
Sus apenas 50 megavatios de potencia térmica y su único objetivo de calentar agua permiten simplificar las instalaciones. Una central nuclear convencional utiliza el calor del reactor para generar vapor, mover una turbina y producir electricidad, pero este sistema prescinde de esa etapa al aprovechar directamente la energía térmica para alimentar las redes que calientan viviendas, oficinas y otros edificios durante los largos inviernos del norte de Europa.
Finlandia ofrece un terreno especialmente interesante para probar este concepto. En sus ciudades existen extensas redes de calefacción centralizada que parten de grandes instalaciones que calientan el agua que después circula por las tuberías hasta los edificios, y es precisamente en esa infraestructura donde se insertarían los pequeños reactores.
Antes de llegar a ese punto, en todo caso, queda bastante camino regulatorio y tecnológico, que se pondrá a prueba en la planta piloto. Y es ahí donde entra la financiación del BEI: respalda el paso intermedio necesario para demostrar la tecnología y conseguir que pueda desplegarse, a cambio de la posibilidad de hacerse con acciones de la compañía finlandesa.
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