Las grandes economías compiten por los minerales de África

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Un informe de la OCDE revela el peso de las compañías estadounidenses, australianas, canadienses, británicas y chinas en el negocio minero africano

Panorámica de una mina de cobre en Zambia⁠
Panorámica de una mina de cobre en Zambia⁠ | Moxico Resources

La carrera internacional por los minerales estratégicos ha convertido a África en uno de los principales focos de atención de las grandes economías. Aunque la expansión de las compañías chinas ha acaparado buena parte del protagonismo, el negocio minero del continente presenta un panorama mucho más amplio: las empresas estadounidenses, australianas, canadienses y británicas mantienen una posición destacada en la propiedad de las explotaciones, mientras nuevos inversores buscan asegurarse el suministro de materias primas esenciales para la industria, la tecnología y la defensa.

Así lo recoge un reciente informe de la OCDE —el think tank de las economías avanzadas, que reúne a 38 países de todo el mundo—, en el que se analiza el papel de África en las cadenas mundiales de suministro de cobre, cobalto, litio, grafito, manganeso y níquel. En concreto, el estudio examina qué países invierten en estos recursos y qué impide a los estados africanos aprovechar mejor su riqueza en un momento en que estos minerales se han convertido en una prioridad estratégica para las grandes potencias.

Y es que África ocupa un lugar destacado en el mapa de estos recursos. Solo República Democrática del Congo aporta alrededor del 76% del cobalto que se extrae en el mundo, mientras cuatro países africanos —Sudáfrica, Gabón, Ghana y Costa de Marfil— concentran dos tercios de la producción mundial de manganeso. "Y es probable que la riqueza mineral de África esté subestimada", señalan Theophilus Acheampong, Sarah Logan, Maddalena Procopio y Alex Vines, autores del estudio, conscientes de la insuficiente exploración geológica llevada a cabo.

Un negocio más diversificado de lo que parece

La distribución de las inversiones ofrece una imagen distinta de la que suele dominar el debate internacional. Según la OCDE, las compañías de China ocupan el quinto lugar entre los propietarios extranjeros de minas africanas, por detrás de las originarias de Estados Unidos, Australia, Canadá y Reino Unido, pero solo teniendo en cuenta el número de minas en propiedad y no la inversión ejecutada o la producción extraída.

Así pues, esa quinta posición no refleja por completo el peso del gigante asiático en los minerales más estratégicos, como el cobre y el cobalto, ya que sus empresas poseen o participan en 29 de las aproximadamente cuarenta explotaciones activas de estos minerales en República Democrática del Congo. Además, la propia OCDE apunta que las inversiones chinas en minería e infraestructuras en África han aumentado un 20% desde 2019, superando ya los 120.000 millones de dólares.

Pero, además, su estrategia difiere de la que siguen las pequeñas y medianas cotizadas de Australia y Canadá: mientras estas concentraron en 2023 más de la mitad de los presupuestos de exploración minera en África, las firmas de la potencia asiática solo coparon el 3%; lo que muestra su inclinación a adquirir solo participaciones en proyectos una vez descubiertos y evaluados sus recursos.

Europa busca ganar terreno

Mientras las potencias se mueven para hacerse con un trozo de la tarta, la hoja de ruta de la Unión Europea pasa por reforzar su posición mediante acuerdos de cooperación con los países productores. Así, Bruselas ha establecido alianzas sobre materias primas con varias economías africanas para facilitar el suministro, desarrollar instalaciones de procesamiento y promover nuevas inversiones, pero el informe de la OCDE advierte de la distancia entre esos compromisos y los proyectos que llegan a materializarse.

No en vano, solo cuatro proyectos africanos habían obtenido la consideración de estratégicos bajo la legislación europea de materias primas fundamentales dentro de un conjunto de sesenta proyectos reconocidos internacionalmente.

Estados Unidos y Oriente Próximo

En paralelo, Estados Unidos también está intensificando sus iniciativas. La financiación de proyectos mineros, los acuerdos de suministro a largo plazo y el desarrollo de nuevas instalaciones de transformación forman parte de su estrategia y, entre los instrumentos utilizados, figura un vehículo de inversión de 1.800 millones de dólares para respaldar proyectos de minerales estratégicos en países en desarrollo.

A la competencia por los metales africanos se incorporan también inversores de Oriente Próximo, especialmente de Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí. Sus movimientos combinan participaciones en explotaciones con inversiones en infraestructuras, aunque no renuncian a transformar en su propio territorio los materiales extraídos en suelo africano.

Oportunidades para África

En un contexto en el que África no ha logrado todavía alcanzar el 11% de las exportaciones mundiales de minerales críticos, lo cual revela el margen de crecimiento existente, el interés exterior está abriendo oportunidades de crecimiento para estados africanos con tanta riqueza mineral.

Sin embargo, la propia OCDE advierte de que las inversiones internacionales siguen concentrándose principalmente en la extracción, mientras buena parte de la transformación industrial se realiza fuera del continente. De hecho, el 24% de sus exportaciones de minerales críticos corresponde a materias primas sin procesar y otro 72% a productos semielaborados, es decir, con apenas un tratamiento inicial. Etapas posteriores, como la fabricación de componentes para baterías u otros productos industriales, se desarrollan principalmente en otros mercados, que son los que captan la mayor parte del valor añadido.

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