Industrias del siglo XX para sostener la economía del siglo XXI

Nueva tecnología

El boom de los centros de datos no solo premia a fabricantes de chips y grandes tecnológicas: también dispara la demanda de transformadores, cableado, climatización, generadores, obra civil y redes eléctricas

Proyecto de centro de datos
Proyecto de centro de datos | EP

La inteligencia artificial se ha convertido en el símbolo más visible de la economía del siglo XXI, hasta el punto de que el entusiasmo que rodea a este sector desborda todos los límites imaginables. El caso de Allbirds, la marca estadounidense de calzado que anunció su giro hacia la computación para IA, ilustra a la perfección esa fiebre: tras comunicar la reconversión, sus acciones llegaron a dispararse más de un 400%.

Pero aunque la IA se presenta como una gran revolución intangible, su despliegue no tiene nada de abstracto. Es la gran paradoja del nuevo ciclo tecnológico: la nube no está suspendida en el aire, sino que se asienta sobre hormigón, cobre, acero, suelo industrial y megavatios; y de ahí que las empresas que controlan los activos físicos relacionados con esta tecnología estén viviendo ahora su propia revolución.

Nuevo centro de datos
Nuevo centro de datos

Por ello, en el catálogo de las grandes beneficiadas del auge de la IA aparecen —junto a Nvidia, Microsoft, Meta, OpenAI o Google— compañías con más de un siglo de historia industrial, asociadas a la electricidad, los motores, la climatización o la ingeniería pesada, ahora proveedores esenciales de una tecnología considerada ya estratégica.

Y es que a medida que los modelos de IA crecen, también lo hacen sus necesidades de energía, refrigeración, conexión y obra civil. En ese punto, la revolución digital deja de ser solo una historia de software y se convierte en una demanda muy concreta de infraestructura: el siglo XXI necesita chips, pero también de la industria del siglo XX.

La energía

Sin duda alguna, la energía es una de las variables centrales del nuevo mapa de la inteligencia artificial. Para hacerse una idea, la Agencia Internacional de la Energía calcula que, en 2030, el consumo eléctrico de los centros de datos repartidos por todo el mundo superará al que actualmente registra Japón.

Dentro del edificio

Así es que el primer gran bloque de las piezas críticas del nuevo mapa tecnológico es el de los equipos eléctricos, los transformadores y la gestión de la energía. Sus principales empresas se han convertido ya en proveedores esenciales para unas instalaciones que consumen electricidad de forma intensiva y que no pueden permitirse interrupciones.

La evolución de Schneider Electric de empresa industrial clásica a infraestructura digital es uno de los ejemplos más claros. La compañía cerró 2025 superando por primera vez los 40.000 millones de euros de ingresos, con un crecimiento orgánico del 9% y una demanda de final de año “liderada por centros de datos”, según sus resultados anuales. Otra lectura del mismo fenómenos la ofrece ABB: acabó el pasado año con 33.200 millones de dólares de ingresos, un 9% más, y pedidos por 36.800 millones , un 17% más. Su perfil —electrificación, automatización, electrónica de potencia y sistemas industriales— encaja directamente con las necesidades de centros de datos cada vez más densos, más intensivos en energía y más exigentes en continuidad operativa.

Eaton se mueve en una lógica parecida. Especializada en gestión de energía, baja y media tensión, distribución eléctrica y aplicaciones críticas, la empresa alcanzó en 2025 unas ventas récord de 27.400 millones de dólares, un 10% más que el año anterior. En un mercado donde la disponibilidad eléctrica se ha convertido en una restricción, este tipo de proveedores deja de ser auxiliar y pasa a formar parte del núcleo de inversión.

Relacionados con esta parte están los generadores, motores y sistemas de respaldo: la garantía de continuidad cuando falla la red o cuando la instalación necesita redundancia. Y ahí es donde entra Caterpillar, habitualmente asociada a maquinaria de construcción, minería y motores, pero convertida ya en un proveedor relevante de generación para infraestructuras críticas. En 2025, alcanzó los 67.600 millones de dólares en ventas e ingresos, la cifra más alta de su historia.

Cummins opera en una zona similar. Sus sistemas de energía y generadores abastecen instalaciones que requieren respaldo confiable, entre ellas centros de datos. En 2025 generó 33.700 millones de dólares de ingresos, empujada especialmente por sus divisiones de Power Systems y Distribution. Y de esa misma tendencia se ha beneficiado Rolls-Royce. Sus grupos electrógenos de diésel y de gas, así como sus sistemas dinámicos de alimentación ininterrumpida, han situado su división de Power Systems en la senda del crecimiento de la economía digital.

Fuera del edificio

El otro eslabón relacionado —y probablemente el más estratégico— es el de las redes eléctricas, las utilities y la conexión a la red. El gran cuello de botella de los centros de datos ya no es solo encontrar suelo, sino que ahora el paso crítico es conseguir potencia eléctrica suficiente y estable.

En EspañaIberdrola —la mayor eléctrica de Europa y una de las dos mayores del mundo por capitalización— ha dado un paso importante hacia ese mercado con su alianza con Echelon Data Centers. Su primer proyecto, Madrid Sur, prevé 160.000 metros cuadrados144 megavatios de capacidad de procesamiento y una conexión eléctrica asegurada de 230 megavatios; y la inversión estimada supera los 2.000 millones de euros para centros de datos sostenibles alimentados con energía renovable.

Otro ejemplo es Quanta Services, especializada en infraestructura eléctrica, que tiene ante sí una cartera récord de 44.000 millones de dólares. NextEra, Dominion, Enel o Siemens Energy se mueven en el mismo terreno: contratos de suministro, renovables, redes, subestaciones, almacenamiento y acceso a capacidad eléctrica.

El frío

Otro de los grandes bloques vinculados con esta infrestructura es el de la refrigeración y la climatización industrial. La IA aumenta la densidad de cálculo y, con ella, la generación de calor, de modo que se requieren medidas de gestión térmica que garanticen cómputos estables.

Entre los nombres más expuestos a esa demanda está Vertiv, especialista en infraestructura digital crítica que alcanzó el ejercicio anterior unas ventas netas récord de 10.200 millones de dólares (un 28% más interanual) apoyado en los servicios para instalaciones que necesitan operar de forma continua. También Johnson Controls ha reforzado su posición en este mercado gracias a una división dedicada específicamente a este segmento, y en 2025 se anotó 23.600 millones de dólares de ingresos, con un crecimiento del 6%. Es el mismo porcentaje de mejora de Trane Technologies, que obtuvo el pasado año 21.300 millones de dólares de ingresos.

Las obras

La cuarta capa de servicio para centros de datos es la de obra civil, ingeniería y construcción especializada. Levantar un centro de datos no es construir una nave industrial convencional. Requiere diseño eléctrico, ingeniería mecánica, refrigeración avanzada y conexión con todo tipo de redes, además de una potente protección contra incendios y sofisticados sistemas de seguridad.

Aquí aparece un nombre especialmente relevante: la constructora española ACS. A través de Turner Construction, su filial estadounidense, el grupo se ha colocado en uno de los puntos más calientes del ciclo inversor de la IA: la construcción de centros de datos en la potencia norteamericana. De hecho, la compañía ha presentado esta actividad recientemente como uno de los pilares de su estrategia de crecimiento.

Pero el fenómeno no se limita a Turner. DPR Construction, una empresa californiana fundada en 1990 que se presenta como el mayor contratista de centros de datos de Estados Unidos, atribuye ya un tercio de sus ingresos a proyectos de este tipo. Y la misma presión se observa en proveedores técnicos como Comfort Systems USA, cuya cartera pendiente pasó de 5.770 a 8.120 millones de dólares en un año, o en ingenierías como AECOM, que trabaja en centros de datos de hiperescala.

El cableado

A esta cadena se suma el negocio del cableado, el cobre y los componentes de conexión. La parte menos glamourosa de la economía digital, pero sin duda igualmente rentable.

Prysmian y Nexans son dos nombres especialmente útiles para entender la dimensión física del negocio. La primera, con origen en Italia, ha obtenido un ebitda récord a cierre del año combinando escala global en cables de energía con exposición directa a fibra y digitalización. La segunda, procedente de Francia, se ha centrado en la electrificación para superar el 8% de crecimiento en 2025.

El nuevo ciclo

Si bien las siete magníficas, las siete grandes tecnológicas estadounidenses, concentran más de un tercio del principal índice bursátil del mundo, los datos reflejan que la economía del siglo XXI ha devuelto la centralidad a la anticuada industria del siglo XX.

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