La negociación de los EREs de Telefónica comienza el lunes y tendrá un mes para cerrarse

REESTRUCTURACIÓN

La constitución de las mesas de negociación permitirá conocer el número de despidos que se pretende realizar

El presidente de la compañía, Marc Murtra (centro), junto a otros directivos de Telefónica
El presidente de la compañía, Marc Murtra (centro), junto a otros directivos de Telefónica | Diego Radamés / Europa Press

Las mesas de negociación entre empresa y representantes sindicales para los EREs previstos en siete compañías del grupo Telefónica comenzarán a constituirse el próximo lunes por la tarde, según informaron fuentes de UGT, lo que hará que el proceso para hacer efectivo los expedientes de regulación de empleo tengan que concluir antes de final del año, como pretendía la dirección del grupo.

Entre el lunes -cuando se constituirán las mesas en las empresas Telefónica España, Telefónica Móviles y Telefónica Soluciones- y el martes por la tarde, cuando se formarán las otras cuatro mesas de las demás sociedades afectadas por los EREs -Telefónica S.A., Movistar+, Telefónica Global Solutions y Telefónica Innovación Digital- se podrá conocer el número de trabajadores afectados por los expedientes, que distintas fuentes sitúan entre los 4.000 y los 6.000 trabajadores.

En estas primeras reuniones se presentará la memoria de los EREs para cada una de las sociedades implicadas, lo que permitirá conocer cuáles son los argumentos empleados por la empresa para justificar las reducciones de empleo. En principio, estarían vinculados al cumplimiento de los objetivos del Plan Estratégico 2025-2030 presentado por el grupo recientemente, que persigue una reducción de gasto de 3.000 millones de euros en los próximos cinco años. Desde Telefónica declinaron hacer comentarios sobre el contenido de las reuniones de la próxima semana.

Fuentes de UGT reiteran que no consideran necesarios los EREs en estos momentos, pero están dispuestos a negociarlos siempre que se respeten dos principios fundamentales: la voluntariedad de las bajas y la extensión de la vigencia de los actuales convenios colectivos hasta el año 2030. Ambos aspectos también han sido establecidos como condiciones fundamentales por los otros dos sindicatos que tomarán parte en la negociación, CC.OO. y Sumados-Fetico.

Las citadas fuentes indican que, si la empresa está dispuesta a avanzar en una negociación que respete estas condiciones, podría llegar a producirse un acuerdo rápido, aunque matizan que hay que esperar a conocer la posición de Telefónica para poder confirmar esta impresión.

La fecha límite para llegar a acuerdos será el 24 de diciembre para las tres sociedades subsidiarias y el 25 del mismo mes en el caso del resto de compañías. La ley establece un plazo improrrogable de un mes para la negociación del acuerdo con los representates sindicales y todo indica que Telefónica tratará de no agotar plazos, ya que es la primera interesada en cerrar el proceso antes de final de año para que las consecuencias financieras puedan ser contabilizadas en este ejercicio.

La voluntariedad, factor esencial

Desde el sindicato mayoritario en Telefónica apuntan que estas primeras reuniones seguramente no servirán para conocer al cien por ciento las intenciones de la empresa, ya que suelen tener un carácter más protocolario, pero tal vez sí pueda saberse si está dispuesta a admitir el requisito de la voluntariedad de los trabajadores que vayan a estar afectados por las bajas, como punto de partida de la negociación.

Desde el año 2010, Telefónica ha reducido su plantilla en España en un 40% a través de distintas fórmulas, incluidos los EREs. La plantilla actual ronda los 25.000 trabajadores y podría situarse por debajo de los 20.000 después de la aplicación de este nuevo expediente. En el ERE que se realizó en 2024, el cien por ciento de las salidas fueron voluntarias, afectando a un total de 3.393 trabajadores y se quedaron fuera más de 200 empleados que también solicitaron su inclusión en el ERE. Telefónica de España concentró cerca de 3.000 de esos despidos y el coste medio por trabajador ascendió a 380.000 euros, con una factura total de 1.300 millones de euros. El ERE afectó a empleados con 56 años o más y con al menos 15 años de permanencia en la empresa.

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