Ormuz, una de las tensiones centrales para un acuerdo entre EEUU e Irán

Ataque a Irán

La negociación enfrenta dos posiciones difíciles de conciliar: Teherán no renuncia a su capacidad de decisión sobre un paso marítimo clave para el comercio mundial; para Washington la vuelta a un cruce totalmente abierto es innegociable

Vista de satélite del estrecho de Ormuz
Vista de satélite del estrecho de Ormuz

El estrecho de Ormuz se perfila como uno de los puntos más sensibles del acuerdo entre Irán y Estados Unidos. Su peso en comercio mundial, especialmente de gas y petróleo, es la clave sobre la que se sustenta la disputa: Teherán no está dispuesta a renunciar a su capacidad de decisión sobre un paso marítimo crucial, cuyo bloqueo ha alterado la práctica totalidad de las economías del mundo; pero en Washington consideran irrenunciable la vuelta al modelo anterior a esta reedición de la guerra del Golfo, un cruce totalmente abierto, en línea con las disposiciones del derecho marítimo internacional.

Ormuz, la salida natural del golfo Pérsico, lo es también de parte esencial de las exportaciones de crudo, productos refinados y gas natural licuado de la región. La conexión de Emiratos Árabes, Qatar, Arabia Saudí, Irak, Kuwait y el propio Irán con los mercados internacionales depende, en distinta medida, de esa ruta, que encarece el suministro energético global con la sola percepción de riesgo. Pero no solo se trata del paso, sino de las condiciones de navegación: el coste de la inseguridad al atravesar una arteria comercial sometida a amenazas o restricciones repercutirá asimismo en las cuentas de navieras, aseguradoras y petroleras, lo que seguirá presionando los precios y manteniendo vivo el temor a un nuevo shock energético.

Es por ello que el presidente Trump no contempla nada que no sea la libre navegación. A cinco meses de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, la reapertura plena de Ormuz constituiría una garantía mínima de que cualquier pacto tendrá efectos económicos tangibles.

Por el momento, los datos facilitados a La Región Internacional por parte de la empresa de desarrollo de plataformas digitales y software de servicios marítimos AXS Marine reflejan la magnitud de una anomalía que ha impactado singularmente en los precios del petróleo, pero también en el gas natural, los fertilizantes y la alimentación en general. Desde el 1 de marzo hasta el 10 de junio de este año, los cruces monitorizados fueron 787, más de catorce veces menos que los registrados solo un año antes en el mismo período: un total de 11.136. Marzo fue el peor mes completo, con 217 movimientos contabilizados frente a 3.423; pero la perspectiva que ofrecen los datos de los primeros días de este mes, con únicamente 45 buques frente a 1.100, no es precisamente halagüeña.

En este contexto, la exigencia de las autoridades de la república islámica de mantener el control sobre el estrecho a través de peajes o acuerdos no es admisible para el inquilino de la Casa Blanca. No obstante, Teherán no parece dispuesta a renunciar a una de sus principales palancas de presión estratégica. Por el momento, el borrador de acuerdo que ha difundido a través de sus medios oficiales, y que Trump desmiente, incluye entre sus catorce puntos la reapertura del paso en el plazo de un mes, pero dejando claro que se hará "con la colaboración de Irán".

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