El Pentágono plantea castigar a los aliados que no apoyaron a EEUU en Irán y suspender a España de la OTAN
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También propone revisar la postura de Washington en relación a la soberanía argentina de las Malvinas, las islas británicas que reclama el país sudamericano
Tras semanas de quejas de Trump sobre la falta de apoyo de los países miembros de la OTAN a sus operaciones militares en Irán, la filtración de un correo interno del Pentágono con distintos escenarios para que Estados Unidos pueda castigar a los aliados ha elevado las tensiones a ambos lados del Atlántico. Entre las opciones que se describen en ese documento, revelado por Reuters, figura la suspensión de España de la Alianza y una revisión del apoyo que la potencia norteamericana brinda a Reino Unido en su posición sobre las Malvinas, las islas británicas que está reclamando Argentina y cuyo presidente, el libertario Javier Milei, es un importante aliado de Washington.
Ese informe, descrito por una fuente, explica que el objetivo de este tipo de iniciativas es rebajar el "sentido de superioridad" de algunos aliados europeos en lo relativo a los conflictos bélicos, puesto que países como España no permitieron el uso de su espacio aéreo o de las bases militares norteamericanas en su territorio para atacar a la república islámica. No obstante, a pesar de las amenazas del inquilino de la Casa Blanca de retirar a su país de la OTAN, el documento no apunta en esa dirección —ni tampoco hacia el cierre de bases en terreno europeo— y el propio bloque militar no tiene ningún mecanismo que ampare esa maniobra.
Lo que sí recalca es que la concesión del uso de las bases y los derechos de sobrevuelo son "la base mínima", que sin embargo no han cumplido países como España, Reino Unido o Francia; lo que les ha traído duras críticas por parte del presidente estadounidense y de otros miembros de su administración. "Nosotros siempre hemos estado ahí por ellos, pero ellos no han estado ahí para nosotros", llegó a dramatizar Trump ante la negativa de los países europeos a secundar la apuesta militar que emprendió con Israel, y su secretario de Defensa, Pete Hegseth, alzó la voz para advertir que "no hay mucha alianza si hay países que no están dispuestos a dar respaldo cuando se los necesita".
Frente a ello, la voz del presidente español, Pedro Sánchez, blandiendo el "no a la guerra", ha resonado junto con la del primer ministro británico, Keir Starmer, dejando claro que su país no se dejaría "arrastrar" al conflicto de Oriente Próximo. De hecho, la mayor aproximación que han hecho los países del viejo continente es comenzar a planificar una misión naval con carácter defensivo para escoltar a los buques mercantes que transiten por el golfo Pérsico, en medio de la inestabilidad en el estrecho de Ormuz a causa del cierre ordenado por Irán y el bloqueo de los puertos iraníes impuesto por Trump.
Una vía imposible
A continuación, al igual que hace seis meses, cuando el presidente Trump sugirió que España debería ser expulsada de la OTAN debido a su bajo nivel de gasto militar, la alianza atlántica ha vuelto a salir al paso del planteamiento de Estados Unidos sobre "suspender" la participación de este país para ratificar que no existe ningún mecanismo que permita llevar a cabo una maniobra de estas características.
"El Tratado Fundacional de la OTAN no contiene ninguna disposición relativa a la suspensión de la condición de miembro de la OTAN, la expulsión o la participación limitada", ha indicado a Europa Press un portavoz de la Alianza Atlántica, que ha precisado que la única salida posible de la organización es a voluntad propia y un año después de su notificación.
España: colaboración dentro de la ley
Por su parte, Pedro Sánchez ha restado importancia a esta publicación, alegando que no existe ningún planteamiento oficial por parte de Washington en ese sentido. "Nosotros trabajamos sobre documentos y posicionamientos oficiales", ha zanjado.
En todo caso, después de haber tachado de "ilegal" la guerra en Irán, hoy ha vuelto a dejar clara la posición del gobierno de España. "Absoluta colaboración con los aliados, pero siempre dentro del marco de la legalidad internacional", ha resumido.
Reino Unido: nada cambia en Maldivas
Desde Londres, un portavoz del premier británico, Keir Starmer, ha recordado a Estados Unidos que las Malvinas "votaron por aplastante mayoría" a favor de su estatus como territorio británico de ultramar. "Nada va a cambiar esta situación", ha zanjado.
Sin embargo, el presidente de Argentina volvió reclamar el pasado mes de febrero la apertura de negociaciones con Reino Unido para revisar la soberanía de unas islas sobre las que su país tiene "pleno derecho". Y, aunque expresó su voluntad de alcanzar "una solución pacífica y duradera", Milei dejó claro por anticipado que su reclamación es "inclaudicable".
Se trata de un nuevo elemento que puede conducir al choque entre Estados Unidos y Reino Unido —apenas tres días antes de que Trump reciba a los reyes de Inglaterra—, cuyas relaciones se resienten tras tiras y aflojas arancelarios, desencuentros en torno a Groenlandia y, más recientemente, y la negativa de Starmer a involucrarse en un conflicto bélico en Oriente Próximo.
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