El mundo rechaza enviar barcos de guerra a Ormuz, pero Trump insiste: "Que vengan y nos ayuden"

ATAQUE A IRÁN

Ni Europa ni los países del Pacífico apoyan involucrarse ahora en una guerra iniciada unilateralmente por Estados Unidos e Israel; y tampoco la propuesta de la UE de configurar una misión propia que evite que Rusia se beneficie de esta guerra despierta simpatías en el bloque comunitario

Portaaviones en el océano Pacífico
Portaaviones en el océano Pacífico | Europa Press

Las amenazas del presidente Trump sobre el "mal futuro" que le aguarda a la OTAN en caso de que los aliados no se presten a colaborar con los navíos estadounidenses para lograr la reapertura del estrecho de Ormuz no parecen dar su fruto. Uno por uno, representantes de los distintos gobiernos del viejo continente, así como la propia Comisión Europea, se han desmarcado de los planes del inquilino de la Casa Blanca; al igual que han hecho distintos países del área del Pacífico, que también han sido interpelados a raíz de su dependencia del petróleo del golfo Pérsico.

"Estados Unidos no nos consultó antes de la guerra, de modo que creemos que no es un asunto que competa a la OTAN ni al gobierno de Alemania". Así de rotundo, el portavoz del canciller germano, Stefan Kornelius, expuso la postura de la primera economía europea, antes de recordar a Washington que la Alianza Atlántica tiene por cometido "defender su zona" y no intervenir en conflictos bélicos en otras regiones.

"No nos dejaremos arrastrar a la guerra", secundó el primer ministro de Gran Bretaña, Keir Starmer, quien únicamente se declaró dispuesto a proteger a los ciudadanos británicos y de países aliados en la región, así como a colaborar a favor de "una pronta resolución" del conflicto. "Ni tropas ni maquinaria", zanjó, por su parte, el viceprimer ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel, consciente de los riesgos de enviar buques al golfo Pérsico.

Del mismo modo, el ministro de Exteriores de Grecia, Georgios Gerapetritis, dejó claro que su país no tiene intención de "involucrarse en la guerra"; mientras su homólogo en Países Bajos, Tom Berendsen, apeló a la prudencia ante "las probabilidades de escalada" del conflicto si se envían buques a escoltar petroleros. "Es una situación muy delicada", evidenció, "y no es como darle a un botón para abrir o cerrar el estrecho".

En cuanto a Francia, su departamento de Exteriores dejó claro ya ayer que no participará en la misión naval propuesta por Washington. La postura del país galo, recalcó, es "defensiva y de protección", sin que eso motive trasladar el portaaviones Charles de Gaulle hasta el estrecho de Ormuz. Allí, la Guardia Revolucionaria de Irán está llevando a cabo ataques sobre los buques que pretenden pasar sin contar con el preceptivo permiso, tal y como había advertido de que haría si Israel y Estados Unidos decidían atacar la república islámica.

Desde el continente asiático, el gobierno de China defendió la necesidad de reducir unas tensiones que interrumpen el comercio y socavan "la paz y la estabilidad", de modo que pidió "a todas las partes" el cese de las operaciones militares. Por su parte, las autoridades de Japón consideran que, "dada la situación actual", no es momento de enviar más navíos a Ormuz; y desde Corea del Sur posponen cualquier decisión hasta conocer "los detalles de la misión". Y, sin salir del océano Pacífico, el ejecutivo de Australia también se negó a participar en este despliegue.

La propuesta de la UE

España, por su parte, se opuso también a cualquier movimiento en este sentido, incluida la propuesta de la alta representante de la UE en materia de Política Exterior, Kaja Kallas. Frente a su planteamiento de configurar una misión propia, o con Naciones Unidas, para retomar el tránsito en Ormuz a fin de evitar que Rusia retome su comercio de petróleo, el ejecutivo que encabeza Pedro Sánchez apostó por la "desescalada".

Como explicó la ministra de Defensa, Margarita Robles, el único objetivo que persigue su gobierno es que "la guerra termine". "No tiene ningún sentido, es ilegal y está causado muchos muertos", argumentó, antes de que el titular de Exteriores, José Manuel Albares, apostillase que "no hay que hacer nada que añada todavía más tensión" en la región.

Tampoco Italia apoya esta idea de la Comisión Europea, conforme a lo manifestado hoy por su ministro de Exteriores, Antonio Tajani. De hecho, también expresó su rechazó a que se cambien los objetivos de las misiones actualmente desplegadas en el mar Rojo, como llegó a apuntar Kallas.

¿Cuál es el objetivo?

Pero, además, los países europeos también se cuestionan cuáles son los objetivos de esta guerra que afronta ya su tercera semana. Es importante, subrayó el ministro de Exteriores de Alemania, Johann Wadephul, que Israel y Estados Unidos definan "cuándo consideran que se han alcanzado los objetivos militares de su despliegue" y, por ello, se le pone punto y final al conflicto abierto en el entorno del golfo Pérsico.

De modo muy parecido, el canciller de Estonia, Margus Tsahkna, también afirmó que necesita comprender los "objetivos estratégicos" de Trump y Netanyahu en Irán. "¿Cuál es el plan?", preguntó.

A esa pregunta ha dado respuesta hoy mismo la Casa Blanca a través de sus redes sociales: "Asegurar que Irán nunca pueda obtener un arma nuclear".

OTAN, no

Tampoco la OTAN suscribe los planes de Trump, si bien un portavoz llegó a apuntar que algunos de los aliados "ya están hablando con Estados Unidos sobre qué se puede hacer" también en Ormuz.

Con todo, el representante de la Alianza para la Vecindad Sur, Javier Colomina, sostiene que la eventual participación de esta organización, que se centra en "la defensa", tendría que partir de un consenso entre los 32 miembros de este grupo, restando así importancia a las amenazas proferidas por Trump. "Es una personalidad compleja", minimizó.

En cuanto a otros aliados, desde Polonia, su ministro de Exteriores, Radoslaw Sikorski, llamó al mandatario estadounidense a cursar una solicitud de apoyo a través de los cauces establecidos; en una línea parecida a su homólogo de Hungría, Péter Szijjarto, quien alegó que no puede pronunciarse sobre una propuesta que "no está sobre la mesa". Así pues, ni siquiera el gobierno de Viktor Orbán respaldó explícitamente a Trump, pese a su afinidad política e ideológica.

Adicionalmente, la canciller de Rumanía, Oana-Sivia Toiu, insistió en el argumento de que la OTAN es "ante todo una alianza defensiva". "Esta guerra no tiene nada que ver con la OTAN", concluyó el portavoz del gobierno de Alemania.

Trump censura la postura de sus aliados

A la vista del escaso éxito obtenido en su petición, el presidente de Estados Unidos ha criticado que sus aliados internacionales le den la espalda en una misión "menor" después de que su país ha estado protegiendo a los demás "durante cuarenta años". "Queremos que vengan y nos ayuden con el estrecho", ha reiterado, a la vista de que las economías asiáticas dependen casi totalmente del petróleo que sale del golfo Pérsico.

Y, tras asegurar que sí hay países que acudirán a su llamada, ha sostenido que en realidad no necesita "a nadie" para mantener el paso de Ormuz abierto, sino que únicamente lanzó la petición para ver "cómo reaccionaban" sus socios. Así, ha criticado la reticencia expresada por Reino Unido y otros países del viejo continente, a los que Washington protege, por ejemplo, frente a Rusia. "Pueden preguntárselo a Vladimir Putin. Putin nos teme a nosotros, no teme a Europa en absoluto", ha enfatizado.

Finalmente, ha aprovechado para lanzar un último dardo a Francia y a su presidente, Emmanuel Macron, de quien ha dicho que acabará plegándose y enviando ayuda para garantizar el tráfico por el estrecho de Ormuz. Desde el inicio de la guerra, su respuesta ha sido "de ocho" en una escala de "cero a diez": "No es perfecto, pero es Francia. No esperamos perfección", ha ironizado Trump.

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