La batalla por el pequeño inversor abarata la compra de fondos cotizados
Inversiones
La competencia de brókeres digitales y nuevas plataformas reduce las comisiones para invertir en ETF
La batalla por conquistar al pequeño inversor está cambiando cuánto cuesta entrar en Bolsa. Brókeres digitales, neobancos y nuevas plataformas de inversión han multiplicado una oferta en la que comprar un fondo cotizado puede costar apenas un euro, presionando a un mercado tradicionalmente dominado por bancos y sociedades de valores con tarifas sensiblemente superiores.
La diferencia se aprecia en las tarifas actualmente publicadas por las propias plataformas. Por ejemplo, MyInvestor cobra por la compraventa de fondos cotizados un 0,12% de la operación, con un mínimo de un euro y un máximo de 25, y no aplica comisiones de mantenimiento, custodia o inactividad. Por su parte, Degiro permite negociar más de 1.000 productos cotizados por un euro por operación dentro de su selección principal en Tradegate, aunque añade costes de cambio de divisa, del propio producto o derivados de la diferencia entre los precios de compra y venta.
La consecuencia es que el lugar elegido para ejecutar exactamente la misma estrategia puede cambiar de forma sustancial la factura. OCU Inversiones analizó las tarifas de 31 intermediarios presentes en España. Para un ahorrador que invierte 10.000 euros una vez al año en un fondo cotizado europeo, mantiene la posición durante doce meses y después la vende, calculó costes explícitos de 10 euros en Interactive Brokers, 11 en Degiro y 24 en MyInvestor. En el otro extremo, su simulación alcanzaba 161 euros en Santander, 168,8 en CaixaBank, 180,5 en Unicaja y casi 188 en BBVA.
La brecha crece cuando el inversor realiza muchas aportaciones pequeñas. En otro supuesto homogéneo, OCU calculó cuánto costaría realizar 24 compras anuales, dos cada mes, repartidas entre fondos cotizados en Ámsterdam y Frankfurt. Para órdenes de 250 euros, la factura anual estimada era de 48 euros en MyInvestor, 78 en ING, 144 en Interactive Brokers y 264 en Degiro; muy lejos de los más de mil euros de coste en varias entidades tradicionales.
En todo caso, la comisión de compraventa es solamente una parte de la factura. La custodia de los valores, el cambio de euros a dólares u otras monedas, los gastos de conexión a mercados extranjeros o el diferencial entre el precio al que puede comprarse y venderse un activo pueden incrementar el coste final.
Pequeñas operaciones
Con todo, estas tarifas reducidas han favorecido otro cambio: invertir pequeñas cantidades de manera recurrente. Frente al modelo tradicional de realizar unas pocas compras relativamente grandes, cada vez más plataformas permiten programar aportaciones periódicas a fondos cotizados.
De este modo, se reduce la barrera económica de entrada y clientes que quizá realizaban una operación ocasional se pueden convertir ahora en inversores recurrentes. La competencia ha hecho así mucho más barato el acceso a los mercados, si bien se deben tener en cuenta costes adicionales de compraventa, custodia, cambio de divisa, mercado de ejecución y otras cuantías, más allá de las propias comisiones.
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