BlackRock enfría la euforia por los bonos: la renta fija paga más, pero exige más precisión
INVERSIÓN
La gestora defiende que los bonos se vuelven a ofrecer ingresos atractivos, aunque el shock energético y la inflación reducen su capacidad de proteger las carteras de forma automática
La renta fija ha recuperado atractivo, pero no ha recuperado del todo su antiguo papel defensivo. Esa es la tesis de fondo del informe de perspectivas de BlackRock para el segundo trimestre de 2026, en el que la mayor gestora del mundo describe un mercado de bonos condicionado por una combinación de inflación de oferta, volatilidad geopolítica, tipos todavía altos y una creciente dispersión entre activos, sectores y geografías.
Rick Rieder, director de inversiones de renta fija global de BlackRock, resume el enfoque con una expresión que atraviesa el informe: "paciencia dinámica". La idea —explica— no es esperar a que los bancos centrales bajen tipos, sino reservar capacidad para actuar cuando el mercado exagere el riesgo. "Construir ingresos de forma deliberada, mantener una posición táctica en duración y desplegar capital de manera creativa", detalla la estrategia el propio Rieder.
La tesis, precisamente, pasa por que "los bonos ya no cubren todas las formas de riesgo", como analizan en el mismo documento Tom Parker y Jeffrey Rosenberg, responsables de renta fija sistemática de BlackRock, aludiendo a que el conflicto en Oriente Próximo no motivó el automatismo clásico de que los bonos suben cuando las bolsas caen. Y es que el shock energético derivado del cierre del estrecho de Ormuz no solo trajo consigo más inflación inmediata, sino que también mantiene en riesgo el crecimiento ante la posibilidad de que el encarecimiento energético se prolongue.
En este escenario, la gestora no ve atractiva en grandes apuestas direccionales sobre duración, toda vez que los bancos centrales tienen ahora menos margen para recortar tipos.
En Estados Unidos, Rieder sostiene que la urgencia de la Reserva Federal por relajar la política monetaria se ha reducido y que, sin un deterioro claro del mercado laboral, el calendario de nuevos recortes probablemente se ha desplazado. Y en Europa, como recoge el análisis de BlackRock, el diagnóstico es parecido.
Oportunidades
Así pues, apunta que la oportunidad en el mercado norteamericano está ahora en "la rentabilidad", que ha subido con los tipos, permitiendo construir carteras diversificadas de renta fija con ingresos superiores a los de los índices agregados tradicionales.
Para el inversor europeo, BlackRock favorece los tramos cortos de la curva, especialmente entre dos y cinco años, mientras la cautela aumenta en los vencimientos largos.
Inteligencia artificial
La otra gran fuerza estructural del informe es la inteligencia artificial, que BlackRock presenta como un factor que empieza a alterar los mercados de crédito.
Por otro lado, en cuanto a la deuda emergente, Michel Aubenas, responsable de esta clase de activo en BlackRock, sostiene que conserva una propuesta atractiva de ingresos, especialmente si el dólar pierde fuerza con el tiempo. Y lo sintetiza así: "la profundidad y amplitud de la rentabilidad disponible en la deuda emergente sigue siendo uno de sus rasgos más atractivos".
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