ENTROIDO DE XINZO
Domingo Fareleiro

Elixio Rodríguez, un fugado de la Legión que acabó a la mesa con Fidel Castro y el Che

Biografía

Condenado a muerte durante la Guerra Civil, la intercesión de Castelao logró que se revisara su caso y resultó absuelto

Elixio Rodríguez Domínguez
Elixio Rodríguez Domínguez

Elixio Rodríguez Domínguez nació el 4 de enero de 1910 en la aldea de Grou, en el municipio ourensano de Lobios, y su destino quedó marcado desde la infancia por la influencia de su maestro, Xosé Taibo, quien sembró en él la semilla del galleguismo. A pesar de una formación académica accidentada con los hermanos maristas, que lo llevó por Venta de Baños, Tui y Ourense, Elixio desarrolló una temprana vocación política y técnica que definiría sus años de juventud: mientras fundaba las Mocedades Galeguistas en la comarca de Bande, lograba obtener el título de piloto en la Escuela de Aviación, uniendo así su compromiso ideológico con su pasión por el cielo.

El estallido de la Guerra Civil en 1936 lo situó frente a un abismo de violencia. Tras ser arrestado por la Guardia Civil y recluido en el monasterio de Celanova, Elixio comprendió que su única posibilidad de supervivencia frente a los fusilamientos sistemáticos era una huida hacia adelante. Logró alistarse en la Legión y, gracias a sus conocimientos técnicos, terminó integrado en la rama de aviación. Su periplo por el bando franquista fue una tensa espera; destinado en León y posteriormente en el aeródromo asturiano de Navia, llegó a formar parte de la Legión Cóndor alemana. Sin embargo, en febrero de 1937, protagonizó una de las fugas más audaces de la contienda: despegó a los mandos de un avión Breguet XIX y puso rumbo a Gibraltar, logrando desertar para unirse finalmente a las filas republicanas.

Elixio Rodríguez Domínguez
Elixio Rodríguez Domínguez | Archivo personal de Lois Pérez Leira

No obstante, la recepción en el territorio leal no fue la que esperaba. En un contexto de paranoia bélica, fue acusado de espionaje y condenado a muerte en la base de San Javier. Solo la providencial intercesión de Alfonso Daniel Rodríguez Castelao y otros diputados gallegos logró que se revisara su caso, y fue finalmente absuelto en un segundo juicio. Durante el resto del conflicto, Elixio sirvió en Barcelona en labores de intendencia y lideró la Solidariedade Galega Antifeixista, hasta que el colapso de Cataluña lo empujó al exilio francés. El 13 de julio de 1939, tras una travesía a bordo del vapor Ipanema, desembarcó en Veracruz. Allí, bajo la protección del gobierno de Lázaro Cárdenas, adoptó la nacionalidad mexicana y comenzó una nueva vida como empresario en la Ciudad de México, aunque su mente y su corazón jamás abandonaron las orillas del Miño.

En su vida mexicana, Elixio se convirtió en un pilar de la Galicia ideal construida en la diáspora, manteniendo viva la llama del Partido Galeguista. Pero su estancia en el país azteca también lo conectó con otros movimientos históricos: solía recordar con nitidez cómo frecuentaba un bar llamado La Habana en la Ciudad de México que servía de punto de encuentro para los exiliados cubanos que preparaban la revolución. Allí conoció a unos jóvenes Fidel Castro y Ernesto "Che" Guevara. El propio Fidel, conocedor de su pericia en el aire, llegó a invitarlo a sumarse a los "martianos" como aviador para la expedición. Aunque sentía una profunda simpatía por su causa, sus fuertes compromisos familiares en ese momento le impidieron subirse al Granma, un episodio que guardaba como un tesoro en su memoria.

Elixio Rodríguez Domínguez
Elixio Rodríguez Domínguez | Archivo personal de Lois Pérez Leira

Pese a la distancia, nunca rompió el vínculo con su tierra natal, a la que regresaba fielmente cada verano. Fue en esos periodos de descanso en su pueblo donde forjamos una amistad profunda. Aquellos encuentros estivales terminaron por convertirse en encuentros familiares; era un privilegio sentarse a escuchar sus historias, narradas con esa memoria privilegiada que conservó hasta el final. Hasta el último año de su existencia, Elixio mantuvo intacto su ideal nacionalista, el mismo que defendió en 1965 al hablar gallego ante la dictadura y el mismo que compartía en la intimidad de esas charlas veraniegas. Su muerte en 2007 cerró el capítulo de un hombre que fue, a la vez, héroe de guerra, testigo de la historia universal y un amigo entrañable.

Contenido patrocinado

stats