Galería | El placer de coser en una hermosa y cuidada máquina
234 MÁQUINAS
La colección de Jesús Carrera reúne 234 máquinas de coser de 34 marcas distintas, todas restauradas y en perfecto funcionamiento tras años de paciente trabajo.
Cuando Jesús, el coleccionista, encuentra una pieza, con frecuencia en una chatarrería, lo primero que hace en su taller es desarmarla por completo, limpiar y tratar las piezas una por una. Si está muy destrozada, guarda las piezas servibles para utilizarlas como repuesto de otras que puedan aparecer. No se tira nada. Entre las 234 máquinas de coser que forman esta colección, la más antigua de 1859, hay 118 modelos distintos y 34 marcas de todo el mundo, especialmente suizas, alemanas y americanas: Werthein, Singer, Gritzner, Refrey, Alpa, Sigma o Veritas, entre otras, todas en perfecto funcionamiento. De cada una cuelga una etiqueta con la marca, el país del que procede y la fecha en la que fue fabricada. Además, una vez al año, Jesús las revisa, las limpia, las engrasa y comprueba que siguen funcionando, lo que pone de manifiesto el carácter organizado y metódico del coleccionista. De cada pieza valora especialmente su belleza, la complejidad de su maquinaria, "de mucha precisión", asegura, e incluso el sonido que produce al coser.
Además de un original modelo fabricado para el ejército, la colección incluye máquinas con "canillera de bala", las más antiguas, y una "ramalladora" americana diseñada para realizar cosidos especiales. La mayoría son modelos que, en sus primeros años, las costureras transportaban sobre la cabeza con una rolla de tela o papel debajo, apoyadas sobre una base de madera. Más tarde, las máquinas fueron adquiriendo mayor peso y comenzaron a protegerse con fundas de madera, de las que también se conservan varios ejemplares en la colección. Las piezas más antiguas destacan por su cuidada decoración, con el logotipo de la marca, motivos ornamentales e incrustaciones de nácar y polvo de oro. Con el paso del tiempo y la evolución tecnológica, esa ornamentación fue desapareciendo para dar paso a un diseño más industrial y minimalista, aunque con artísticos pies de hierro.
Sin duda se trata de una colección con mucha historia femenina detrás, ya que estas máquinas hicieron posible que las manos de muchas mujeres desempeñaran una importante función social y crearan belleza a través de la costura.
El coleccionista
Jesús Carrera Conde, es un auténtico manitas con una gran habilidad para los trabajos manuales. "Sempre anduve labrando a madeira cunha navalla", explica, una afición en la que probablemente influyó el hecho de ser hijo de Manuel Carrera, conocido alfarero de la comarca de Maceda.
¿Y por qué colecciona máquinas de coser? "Porque sempre me gustaron as cousas que non dan cartos", responde con una sonrisa, una razón que resume perfectamente la pasión que siente por este singular patrimonio. Ese gusto por el trabajo artesanal hace que disfrute pasando horas en su taller de la aldea de A Costa (Maceda) recuperando piezas que, en ocasiones, parecen imposibles de devolver a la vida. Un trabajo que exige paciencia, conocimiento y mucha destreza, pero que tiene su recompensa cuando vuelve a escucharse el característico y cantarín sonido de una máquina de coser funcionando como el primer día. Jesús disfruta compartiendo su colección con quienes la visitan y, además, tiene la tranquilidad de saber que su hijo está dispuesto a continuar cuidándola en el futuro.
Contenido patrocinado