Los incendios de Maceda dan una mínima tregua a los vecinos

Estabilidad

Los fuegos que amenazaban los núcleos de población de Maceda se estabilizaron lo suficiente para permitir descansar a los vecinos, que a pesar de ello continúan vigilantes.

Un hórreo quemado en Calveliño do Monte.
Un hórreo quemado en Calveliño do Monte. | B.L.

Maceda ha podido descansar por primera vez desde el pasado sábado, cuando daba comienzo el incendio de Castro de Escuadro, que ya se ha unificado con el de la parroquia de Santiso.

Después de varias noches consecutivas de lucha contra las llamas, los medios y vecinos consiguieron estabilizar el fuego que amenazaba las viviendas de las aldeas de la sierra: Santirso, Xinzo da Costa, Paioso, A Costa y Calveliño do Monte.

Durante la mañana de ayer, las casas de A Costa permanecían cerradas a cal y canto, para evitar que la densa capa de humo que cubre la zona entrase. Dentro, los vecinos descasaban por primera vez en varios días, después de pasar la primera noche de relativa calma. Serafín Cid, vecino del lugar, explicó que “aquí poidemos descansar algo por fin”, aunque “cun ollo aberto, porque está máis tranquilo pero non solucionado”.

Calveliño do Monte vivió una noche complicada la pasada madrugada del martes, cuando las llamas rodearon por completo la aldea, en la que apenas residen vecinos -gente mayor-, y a la que por el humo y la proximidad del fuego, los medios bloquearon la única carretera de acceso.

Sara, nieta de vecinos de Calveliño do Monte, explicó que “todo el tema del incendio lo hemos vivido todos aquí en familia”, y que “a nosotros nos pilló abajo y vivimos un momento muy difícil”. “Desde abajo solo se veían llamas, no nos permitían la subida y nosotros nos intentamos buscar la vida para hacerlo igual”, narró aún con nervios. “Justo pasó un coche de la brigada y le explicamos que estaban los abuelos arriba y teníamos que subir, y gracias que nos subieron”, dijo Sara, “al llegar vimos llamas por todos lados, empezamos a ayudar como podíamos”, y terminó diciendo que “gracias a que subió más gente, porque es un pueblo con muy pocos vecinos”.

Vinieron muchos medios”, explica. Aunque en un principio consiguieron estabilizar la situación, “lo que fue realmente mal es que en un momento cambió el aire y nos vimos con el fuego encima de las casas”. “Nos quedamos sin luz aquí y en Santirso, pero fueron bastante rápidos para traernos el generador”. “Hoy fue la primera noche tranquila, aunque tuvimos que bajar a Santirso porque volvió a brotar el fuego, lo apagamos rápido, pero no podemos dejar de vigilar”.

Durante la mañana de ayer, los puestos de ayuda vecinales tenían botellas de agua y suministros varios para los trabajadores que continuaban con las tareas, principalmente refrescando la zona y estableciendo perímetros. Vista la tranquilidad, Pilar Cid, una de las vecinas apoyando desde uno de estos puestos, contó que se remitieron los víveres a Montederramo, donde los vecinos aún continúan haciendo frente al fuego en diversos frentes.

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