Arai, Katsuta, el Rally Ribeira Sacra de 2017 y un pijama de hospital poco discreto

Andrés H.-Cachalvite
Publicado: 19 abr 2022 - 12:30
Ourense 20/9/2017 test equipo japones
Ourense 20/9/2017 test equipo japones

De vez en cuando, el automovilismo gallego deja sorpresas agradables, como la exótica presencia del equipo TMR en el Rally Ribeira Sacra de 2017, con Takamoto Katsuta e Hiroki Arai como máximos favoritos y atractivos para una cita que resultó espectacular.

Las promesas del equipo Toyota hicieron una parada en las carreteras ourensanas, con jornada de test previa en Virxe do Monte, preparando el Rally de Cataluña, para orgullo y sufrimiento a partes iguales de Roberto Soto. Recuerdo su llamada para contarme que traían a "los japoneses" y en su voz se notaba ese miedo y nerviosismo por estar a la altura. Y vaya si estuvo.

Ourense 20/9/2017 test equipo japones
Ourense 20/9/2017 test equipo japones

Arai y Katsuta, el mismo que ahora compite con el Toyota Yaris Rally1 en el Mundial, disfrutaron de Ourense e hicieron disfrutar a los aficionados con su presencia, que fue mucho más allá del fin de semana. El despliegue en el Auriense, los test y los cientos de fotos que se hicieron durante el fin de semana mostraron el nivel de dos equipos que terminaron la prueba al más puro estilo McRae "con suero y champán".

El champán lo descorchó Hiroki Arai, que ahora hace carrera en el campeonato de su país y de vez en cuando se deja ver por el Europeo, mientras que Takamoto Katsuta probó la calidad de la piedra gallega tras sufrir una fortísima salida de carretera (por suerte sin consecuencias físicas más allá de las magulladuras lógicas) que le llevó a pasar un par de noches en El Carmen y a darle digna sepultura a la carrocería del Ford Fiesta R5 que pilotaba.

Cierto es que Arai tuvo que sufrir para vencer y solo la rotura de un palier de Meira le puso las cosas fáciles, pero al final son cosas que casi se olvidan por la crueldad de las clasificaciones. Tampoco estaba dominando Katsuta, que en el momento de su "percance" rodaba tercero, aunque a más con el paso de los kilómetros.

De ahí sale la segunda anécdota. El sábado, tras la carrera, Roberto me llamó con un favor. Hacer de intérprete para ir a visitar a Katsuta al hospital. La experiencia fue a medio camino entre divertida y curiosa, con la charla entre el organizador y el piloto, con un poco pudoroso pijama de hospital y la traducción. El nipón, tremendamente amable, hizo esperar a la visita unos minutos porque estaba charlando por teléfono, pero después fueron cuatro o cinco minutos agradables, aunque no recuerdo ya de que se habló.

Aquel "favor", que no fue tal, sirvió para estrechar un poco más mi amistad con Roberto, que al final terminó siendo un buen compañero de carreras, con una pasión por llevar a "su rally" hasta esta décima edición que ya tenía en su cabeza y que según él me decía, iba a ser increíble. Seguro que desde ahí arriba lo mira ahora con orgullo.

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