Vacas de Muíños y tecnología "made in Galicia" se unen contra los incendios
VALLADO VIRTUAL
La Xunta impulsa junto al Concello de Muíños, Seaga e Innogando un proyecto piloto con collares GPS que guían al ganado para desbrozar el monte
El medio centenar de vacas que integran la explotación de Montse González en Muíños tienen desde este viernes una nueva misión. Además de producir carne de ternera gallega de excelente calidad, se convertirán en agentes activos en la prevención de incendios forestales. Todo ello gracias a un innovador proyecto piloto de vallado virtual impulsado por la Consellería do Medio Rural en colaboración con la empresa pública Seaga, el Concello muiñés y la firma tecnológica lucense Innogando.
La conselleira do Medio Rural, María José Gómez, visitó este viernes el lugar de Calvelo para presentar esta iniciativa que busca mantener limpias de maleza las franjas secundarias próximas a las viviendas. Según destacó durante su intervención, “na tarefa vital da prevención é imprescindible que esteamos todos involucrados”. Este sistema pionero fomenta el desbroce natural que realiza el ganado en extensivo, guiado por tecnología GPS. Gómez subrayó que esta herramienta es “moi útil para a xestión do gando, a mellora da calidade de vida dos gandeiros e para a prevención do lume”, y expresó su deseo de que el modelo nacido en Muíños se extienda a otras comarcas gallegas.
Por su parte, el alcalde de Muíños, Plácido Álvarez, valoró muy positivamente la elección de su municipio para arrancar el proyecto. Para el regidor, “o territorio de Muíños préstase para mellorar as explotacións existentes e que surxan outras novas”. Su objetivo es claro, lograr que la localidad “deixe de ser noticia polos incendios”, una lacra que castiga los montes ourensanos cada verano.
Collares en vez de vallas
La clave técnica detrás de estas nuevas “vacas bombero” reside en un dispositivo desarrollado por Innogando, una empresa de Abadín (Lugo) nacida en el entorno rural y cuya tecnología ya usan 80.000 animales en España, países europeos e incluso América y Oceanía. Mario Rouco, responsable de desarrollo de negocio, explicó a los asistentes los detalles de un sistema que promete revolucionar el manejo ganadero en extensivo.
Su tecnología permite “poder traballar co gando no monte sen ter valados físicos e sen ter que estar guiándoo” de forma presencial. Cada vaca lleva un collar equipado con un panel solar que recarga su batería de forma autónoma y un GPS que monitoriza su posición exacta en tiempo real. Desde una aplicación instalada en el teléfono móvil, el ganadero dibuja un polígono virtual sobre el mapa, definiendo exactamente dónde quiere que paste el rebaño, como por ejemplo en las áreas de biomasa cercanas a las casas que necesitan desbroce urgente para prevenir la propagación del fuego.
Si un animal se acerca al límite invisible establecido, el collar detecta la proximidad y emite “pequenos avisos sonoros”. Las vacas, animales de gran inteligencia, aprenden en cuestión de días a asociar ese pitido con el límite territorial de su zona de pasto. Solo en el caso de que el animal ignore la advertencia acústica e intente cruzar la línea virtual, el dispositivo aplica “unha corrección física”, que Mario describe como un leve estímulo o vibración, similar al pastor eléctrico, diseñado bajo estrictos criterios de bienestar animal para reconducir a la res hacia la zona segura sin causarle daño alguno.
Monitorización de salud
Además de servir como cierre perimetral virtual, el novedoso dispositivo incorpora una monitorización continua de la res, recopilando datos de salud y comportamiento las 24 horas. El sistema avisa mediante notificaciones al móvil si un animal permanece inmóvil demasiado tiempo, si se separa del grupo o si entra en periodo de celo. Una modernización que aporta seguridad y calidad de vida a los productores, y de la que las vacas de Montse ya llevan un par de años siendo usuarias.
Tres generaciones de mujeres mantienen vivo el oficio y velan por los animales
Detrás de este avance tecnológico hay una historia de emprendimiento rural en clave femenina. Dolores Rivera comenzó a cuidar vacas con apenas 22 años. Tras toda una vida dedicada a los animales, le legó su explotación con 50 cabezas de las razas limiana, cachena, rubia galega y vianesa a su hija Montse. A sus 73 años, Dolores sigue yendo a ver a reses como Linda, Bonita o Rubia porque, confiesa, “bótanse de menos”.
Montse asume el trabajo diario, enfrentándose a retos constantes como “desbrozar onde o pastor eléctrico”. Otra amenaza de los ganaderos en extensivo es el lobo. “Xa nos ten levado becerros e ovellas”, relata Montse, quien también cuenta con 30 ejemplares ovinos. El futuro de la granja mira hacia sus hijas, Andrea de 19 años y Lucía de 13. “Axudámoslle un pouco cando hai que movelas ou cambialas de sitio”, cuentan. Ambas admiten que el relevo generacional es complicado porque “é un traballo moi duro e sacrificado”.
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