DÍA DE LA INDEPENDENCIA
El 250 aniversario de EEUU, para mayor gloria de Trump
DÍA DE LA INDEPENDENCIA
La firma de Declaración de Independencia de Estados Unidos cumple 250 años este domingo en un escenario distinto a la intención de los padres fundadores; una polarización absoluta demostrada en las dos conmemoraciones opuestas que se preparan en el país: la celebración institucional y bipartidista de America 250, ideada con un mensaje de “inclusión como tema fundamental”, que quedará ensombrecida por el gran evento diseñado por el presidente Donald Trump y su movimiento Maga, Freedom 250, de tintes tradicionalistas hasta el punto de la regresión, concebido para “reconstituir” al país entero como: “Una nación bajo Dios”.
El domingo, después de una tarde entera de desfiles aéreos, Trump comparecerá ante los asistentes a la gran celebración del monumento a Washington a las 21,45 horas en un discurso de aproximadamente una hora de duración que continuará con el “Despliegue de fuegos artificiales más grande del mundo”, reza el programa de Freedom 250, el apogeo de una ceremonia que representará “un viaje fascinante a través de la experiencia estadounidense, rindiendo homenaje a los momentos decisivos que transformaron trece colonias en la nación más libre, fuerte, orgullosa y próspera de la historia de la humanidad”.
El simbolismo tradicional del aniversario de EEUU adquirió en Freedom 250 tintes claramente personalistas en torno a la figura del presidente. Trump anunció en los días previos un nuevo pasaporte con su imagen, un nuevo billete con su imagen; presidido un evento de artes marciales mixtas, remodelado la explanada nacional de Washington DC y prometido la instalación de un gran “arco del triunfo” para rematar el paisaje; una obra en proceso de aprobación.
A lo largo de todos estos eventos, una flota de seis museos móviles financiados con fondos federales recorrieron Estados Unidos ofreciendo una versión “occidental y judeocristiana” de la historia norteamericana, que ignora por completo episodios como la expropiación violenta de las tierras de las poblaciones nativas durante la “conquista del Oeste”. Los paneles y vídeos de la exposición fueron creados por la ultranacionalista Prager University.
Organizaciones liberales como American Oversight, contrarias a Trump, denunciaron la falta de transparencia que acompaña a estos eventos. Mientras que la celebración bipartidista America 250 está sujeta a la supervisión del Congreso y debe presentar un informe anual sobre sus actividades, gastos y financiación, Freedom 250, en cambio, no está sujeta a la supervisión ni al control del Legislativo.
En su lugar, el Departamento del Interior está usando como pilar de la estructura de financiación del evento de Trump a una organización sin ánimo de lucro, la Fundación de parques nacionales (FPN), a la que se destinaron al menos 68 millones de dólares. America 250, por contra, arroja un déficit de financiación de 100 millones de dólares y solo registra una cuarta parte de los fondos que había previsto de la administración Trump, según American Oversight.
Esta estructura obligó a la oposición del partido Demócrata a pronunciarse a través de su comisión para la distribución de recursos naturales, que denunció a Freedom 250 como “un aparato para recaudar y gastar dinero al servicio del ego, la ideología política y los proyectos personales del presidente”.
“En su campaña de recaudación de fondos, Freedom 250 ofreció paquetes de patrocinio escalonados que culminaban en una fotografía privada con el presidente, poniendo precio al acceso al presidente. Estas solicitudes se realizaron bajo una estructura de donantes heredada de la FPN que oculta la identidad de los donantes y los beneficios que se les prometen a cambio”, añadieron los demócratas.
Es más, según el mismo informe, algunos donantes que tenían la intención de aportar dinero a la iniciativa bipartidista para celebrar el 250 aniversario de la nación acabaron redirigidos “bajo falsas pretensiones” a la iniciativa de Trump. De acuerdo con el documento, recibieron números de cuenta que en realidad eran pozos de recaudación de la iniciativa Freedom 250. La Casa Blanca todavía continía sin pronunciarse sobre estas acusaciones.
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