Presidente Portela

Publicado: 04 jul 2026 - 04:10
Opinión en La Región
Opinión en La Región | La Región

Eduardo Portela nos ha dejado este mes de junio. Echaré de menos su llamada telefónica del 23 de diciembre deseándome unas felices fiestas de Navidad y un magnífico año nuevo. No fallaba. Cada vez que veía en mi móvil su número en esa fecha brotaba una sonrisa en mi cara y me rendía ante la educación y caballerosidad del gran arquitecto del baloncesto moderno en España.

Eduardo Porlela no fue sólo un dirigente. Visualizó el baloncesto español para que dejara de ser un deporte de nicho y convertirlo en un producto profesional, atractivo y respetado en Europa y en el resto del mundo. Presidió la ACB desde 1990 hasta 2012, siendo su gerente desde su fundación en 1983. Recogió una liga dispersa, con estructuras amateur y problemas económicos, transformándola en la mejor competición nacional del planeta fuera de la NBA. Nadie mereció tanto como él la Medalla de Oro del Mérito Deportivo, otorgada por el Consejo Superior de Deportes en 2009.

Dentro de su mandato nacieron los derechos televisivos centralizados, el sistema de ascensos y descensos con garantías, el control económico de los clubes y el marketing de la liga como marca única. Porque su visión iba más allá de las canchas. Cada conversación que tuve con él, incluso cuando me citó a desayunar muy temprano en la cafetería del entonces Hotel San Martín de Ourense, era un aprendizaje de “savoir faire” y dominio de la situación. Portela creía en el baloncesto como elemento de cohesión social y en la necesidad de blindar a los clubes ante la inestabilidad financiera.

Sin duda fue un duro negociador con la FIBA y la ULEB (Unión de Ligas Europeas de Baloncesto, que presidió), siempre defendiendo los intereses de los clubes españoles en un momento en el que Europa discutía el modelo de competición continental. Muchos de los enfrentamientos que hoy parecen lejanos se resolvieron gracias a su capacidad para sentar a todos a la misma mesa. Y envió para organizar la Euroliga a su mejor escudero, Jordi Bertomeu, un primera clase entre sus “discípulos” de la sede de la calle Iradier, 17, de Barcelona. Por cierto que tenía en su despacho un espectacular sillón ergonómico desde que tomó posesión como director de márketing y comunicación tras ficharlo Portela de Nike para profesionalizar la imagen y los patrocinios de la liga.

Don Eduardo entendió también el valor de la cantera y del espectáculo. Durante sus años de presidencia, la ACB se consolidó como la principal vía de salida de jugadores españoles hacia la élite mundial, y el All-Star, la Copa del Rey y las Finales adquirieron el formato y la producción que hoy damos por hecho.

Siempre contestaba y lo hacía con un consejo ecuánime y positivo desde la atalaya de su experiencia. Nunca vi a nadie dar un pésame telefónico con tanta elegancia como cuando lo recogimos en el aeropuerto de Lavacolla (Santiago-Rosalía de Castro) con ocasión de una visita suya a nuestra provincia, con paseo incluido en catamarán por la Ribeira Sacra. Hablaba de entrenadores, jugadores, temporadas y competiciones con una facilidad y control que expresaba en el brillo de sus ojos enamorado como estaba del baloncesto. Un deporte del que fue también jugador y entrenador.

El presidente Portela dejó la ACB (pero la ACB –me consta- nunca lo dejó a él pues mantuvo su “auctoritas” intacta) en 2012 convertida en una liga solvente, con proyección internacional y una identidad propia. Nunca buscó un protagonismo personal, aunque su presencia se notaba como ninguna. Prefería el trabajo en despacho, las largas negociaciones y las decisiones que nadie veía pero que sostenían –así suelen ser- todo lo demás.

Cuando en Europa se habla hoy de la ACB como referente competitivo, se alude al proyecto que Eduardo Portela diseñó y defendió durante casi tres décadas. La casa sólida del baloncesto nacional es fruto de su gigantesca aportación. Es de justicia recordar desde Ourense –ciudad ACB- su indiscutible labor. Gracias presidente.

Contenido patrocinado

stats