Andy Burnham toma posesión como diputado y allana su camino hacia Downing Street tras la dimisión de Starmer

SUCESIÓN EN EL LABORISMO

Andy Burnham regresa al Parlamento tras ganar una elección parcial en el norte de Inglaterra y se perfila como favorito para suceder a Keir Starmer al frente del Partido Laborista y del Gobierno británico

Andy Burnham en una imagen de archivo.
Andy Burnham en una imagen de archivo. | Europa Press

Andy Burnham ya ha dado el paso que le faltaba para aspirar al liderazgo del Partido Laborista y, con ello, a convertirse en primer ministro del Reino Unido. El exalcalde del Gran Mánchester juró este martes su cargo como diputado en la Cámara de los Comunes después de imponerse el pasado 18 de junio en las elecciones parciales de la circunscripción de Makerfield, en el norte de Inglaterra.

Su regreso a Westminster se produce apenas un día después de que Keir Starmer anunciara su dimisión como líder laborista y jefe del Gobierno, tras admitir que había perdido la confianza de su grupo parlamentario después del duro revés sufrido por el partido en las elecciones locales y regionales de mayo.

Burnham, de 56 años, tomó posesión de su escaño junto a otros dos nuevos diputados en una ceremonia celebrada en la Cámara Baja, donde fue recibido con gestos de apoyo por parte de sus compañeros laboristas. La condición de diputado era indispensable para optar a la sucesión de Starmer, una carrera en la que parte como gran favorito.

El primer ministro saliente anunció que el proceso para presentar candidaturas comenzará el próximo 9 de julio y concluirá antes del receso parlamentario previsto para el día 16. Si finalmente solo se presenta un candidato, no será necesario celebrar unas primarias internas, un escenario que cobra fuerza después de que el exministro Wes Streeting, considerado hasta ahora el principal rival de Burnham, renunciara a competir y expresara públicamente su respaldo al exalcalde de Mánchester.

Burnham ha asegurado que ya dispone de los apoyos necesarios para formalizar su candidatura, que requiere el aval del 20% del grupo parlamentario laborista, equivalente a 81 diputados, además del respaldo de organizaciones afiliadas al partido.

La victoria del conocido como "rey del Norte", tras ocho años al frente del Gran Mánchester, abre una nueva etapa para el laborismo británico y acelera una transición destinada a evitar un vacío de poder en un momento marcado por la pérdida de apoyo interno de Starmer y por la necesidad de recuperar la confianza del electorado.

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